MÉXICO --
La llegada de la gente fue ordenada, pues los alrededores del Estadio Olímpico Universitario estaban copados de policías que no permitieron ningún problema entre porras.
La revisión antes del ingreso fue exhaustiva. No se permitió portar cinturones, espejos, cosméticos, plumas, etcétera.
Libres y Lokos, porra de Tigres, se apostó en el estacionamiento del inmueble; arribaron cerca de 3 mil seguidores en autobuses desde Monterrey. "Emprendimos el viaje a la una de la mañana y nos regresaremos igual, pero con el título de campeón", dijo uno de sus integrantes.
Al estacionamiento contrario llegó la afición puma. Con orgullo lanzaba porras y cánticos, optimistas y deseos de que Pumas iba a remontar el pesado marcador (3-0).
Por la tarde, los revendedores ofrecían boletos a mil pesos para el Palomar y para la zona baja a aunque no tuvieron mucho eco hasta horas después, cuando el precio descendió al 50 por ciento.
ALTERCADO CON REVENDEDORES
Minutos antes de que se realizara el encuentro se suscitó una pelea entre aficionados de los auriazules con revendedores en el lugar.
La pelea ocurrió luego de que uno de los seguidores le preguntara a una de las acaparadoras de tickets el costo de una entrada. La respuesta del precio no le gustó y le contestó con groserías; esto provocó que un joven -hijo de la señora- golpeara por la espalda al señor y este reaccionara.
En el intercambio de golpes se involucraron otros revendedores, mientras que otros buscaban separarlos. Fue hasta un par de minutos después que un elemento de seguridad llegó y sujetó al joven.
Tuvieron que llegar más elementos del cuerpo de granaderos para detener a los rijosos y llevarlos al Ministerio Público móvil que está dentro del estadio Olímpico Universitario.
