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Selección Mexicana: Bélgica bendijo a Quiñones, Brian y Fidalgo

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México rescata empate ante Bélgica: Futbol Picante enciende el análisis (3:00)

La mesa de Futbol Picante analiza el 1-1 entre México y Bélgica y desglosa lo bueno y lo malo del Tri. (3:00)

La Selección Mexicana igualó 1-1 contra Bélgica en el Soldier Field de Chicago y cerró su participación en esta Fecha FIFA.


LOS ÁNGELES -- Una tromba, efímera, cierto, comandada por Julián Quiñones, Brian Gutiérrez y Álvaro Fidalgo. Y ahí, en la accidentalidad del chiripazo, apenas al minuto 19, Jorge Sánchez marcó el 1-0, con un punterazo al apersonarse a segundo poste un balón que flotó por el área chica ante la parálisis del arquero Matz Sels. Y desde Chicago hasta cualquier recóndito hogar en México, los devotos –abucheen o no-- del Tri se pusieron a soñar.

Falsa alarma. Dodi Lukebakio, apenas regresando del medio tiempo, con un balazo cruzado y curveado, impuso el 1-1 final. ¿Jesús Gallardo? Con la misma parsimonia, titubeo, displicencia de Gonzalo Pineda ante Maxi Rodríguez en el Mundial 2006. Claro, el despiste de Gallardo es intrascendente y el del Gonzo terminó siendo histórico.

La Selección Mexicana prometía envolver para regalo a Bélgica, pero, paulatinamente, aún manteniendo la superioridad, el reacomodo de Axel Witsel, bastó para provocar un corto circuito en las intenciones generosas, principalmente, de los mencionados Quiñones, Gutiérrez y Fidalgo.

Los tres, sin duda, van a sumarse a la convocatoria final. Situaciones distintas. Seguramente Quiñones negoció las condiciones tácticas para este partido con Javier Aguirre, mientras que Álvaro Fidalgo se sintió más cómodo, viendo al frente siempre, especialmente al intercambiar zonas de trabajo y perfiles con Gutiérrez, a quien le bastaron sus buenos momentos con Chivas, y la lesión de Marcel Ruiz para seducir al cuerpo técnico.

Qué tuvieron en común los tres: un bendito entendimiento para ir siempre de cara al gol, sin regodeos temerosos de balones laterales o defensivos.

Y fue así que México controló el resto del primer tiempo, pero ya sin poder mantener vértigo, claridad, y el dominio se volvió más un reporte insulso de tráfico, que en una repercusión catastrófica para los europeos.

Más allá de su tercer gol con el Tri, que en el caso de Jorge Sánchez puede ser, nueva y estrictamente, un tiro al aire, defensivamente, a pesar del empuje del adversario por su costado, hizo la tarea.

Ciertamente la migraña del Vasco Aguirre sigue siendo por derecha. Cuando Orbelín Pineda no es capaz de seguirle el ritmo a las limitaciones de Jorge Sánchez, queda claro que su aporte sólo puede ser tan deplorable como el del Piojo Alvarado. Cierto, no hay pa’ más, especialmente cuando el veto es evidente ya contra Diego Lainez, quien más allá de todo, con el Tri, repudia, claramente, hacer trabajo de recuperación y de segundo escudo en carriles interiores.

Es entendible, Javier Aguirre, como Diógenes, sigue con su lámpara buscando a la versión mexicana de Alejandro Zendejas, ese mismo que por negligencia administrativa de Yon de Luisa –y pusilanimidad del Tata Martino--, terminó quedándose con Estados Unidos. No Vasco, no hay versión Zendejas disponible. Aquí, improvisar sería mejor que la maléfica perversión de errar por necedad.

Sin duda, por el primer tiempo, una de las mejores exhibiciones en recursos, método e intensidad de este México en la era de Javier Aguirre. Sin embargo, aún jugando de local, porque el Soldier Field es una de las capillitas que tiene regadas por Estados Unidos, no alcanzó para la victoria.

Se viene ya el cierre de preparación, contra Ghana en Puebla, Australia en Pasadena y Serbia en Toluca, antes de confrontar a Sudáfrica el 11 de junio, y empezar el periplo mundialista que no parece tan agreste, al enterarse que la agradable y rabiosa Chequia, complementa su vecindario, y contra la que, seguramente, se definirá qué selección termina dominando ese Grupo A.