A 8 fechas del final, los tropiezos del puntero le han otorgado una oportunidad más a los dos perseguidores de recortar distancias.
El regreso del fútbol de clubes tras la fecha FIFA de marzo, la última antes del Mundial 2026, llega acompañado de un partido fundamental en la lucha por la Serie A. Napoli y Milan, dos rivales de décadas, se enfrentan este lunes en el estadio Diego Armando Maradona con un solo objetivo: recortar la ventaja en la cima de un Inter que parecía inalcanzable, pero comenzó a mostrar falencias sobre el final.
Lo que supo ser una brecha de 12 unidades del Nerazzurro en el primer lugar de la tabla se recortó a tan solo seis, provocado por una serie de tropiezos y lesiones sensibles que ambos rivales al título han sabido aprovechar. También recaerá en ellos la presión de saber el resultado del puntero, que el domingo tendrá una dura visita de Roma.
Aún así, con solo ocho partidos por jugar antes del fin de la temporada, ninguno de los dos equipos puede darse el lujo de dejar puntos en lo que será su último duelo directo en la carrera por el título, de modo que no tendrán más oportunidades para volver a meterse en la conversación.
Napoli y Milan, un duelo cultural
La rivalidad que une a ambos clubes, a pesar de ubicarse en extremos geográficos opuestos de Italia, va mucho más allá del fútbol. Como suele ocurrir con otros clubes de las regiones de Lombardía y de las cercanías de los Alpes, hay un elemento socioeconómico y de discriminación histórica de aquellos en el norte del país hacia los del sur, zona menos favorecida durante las primeras décadas de unificación nacional.
Aunque los agravios de los simpatizantes Rossoneros eran menos constantes y estridentes que los de equipos como Juventus o Lazio, el resquemor estuvo presente a medida que Milan vivía épocas de gran éxito durante la década de 1930 y de nuevo en los '60. Napoli, por otra parte, deambuló en la irrelevancia durante gran parte de ese período, pero todo cambió con el arribo de Diego Maradona en 1984, y por fin comenzó a competir de igual a igual con las potencias.
Los '80 verían la única era de éxito compartido entre ambos clubes. Con un Diego en su pico absoluto, Napoli conquistó sus primeros dos Scudettos en 1987 y 1990, además de una Copa UEFA en 1989. Milan respondió con la llegada de Arrigo Sacchi, una revolución táctica y dos Copas de Europa al hilo en 1989 y 1990.
La acrimoniosa salida del Pelusa en 1991, suspensión por doping de por medio, marcó el fin del idilio napolitano, que incluyó la liquidación y refundación del club en 2003, al mismo tiempo que el Rossonero vivía otra época gloriosa al mando de Carlo Ancelotti. Y cuando los partenopeos volvieron a las primeras planas a partir de la década de 2010, coronado con los recientes títulos de liga en 2023 y 2025, sus rivales atravesaban una larga e incómoda transición que solo se interrumpió brevemente en 2022, con su único Scudetto en los últimos 15 años.
Los ojos de Italia, puestos en Conte y Allegri
El momento actual tiene a ambos clubes en la parte alta de la Serie A, Napoli como campeón defensor y Milan de manera más inesperada tras un flojo noveno puesto en la temporada anterior. Y tienen como conductores a dos pesos pesados del fútbol italiano reciente como Antonio Conte y Massimiliano Allegri.
Los dos entrenadores tienen mucho en común, además de la mera nacionalidad: son tácticamente flexibles, de largo recorrido desde las divisiones menores, exigentes con sus dirigidos y campeones de Italia con múltiples clubes. Y su posicionamiento como dos de los técnicos más consagrados del fútbol italiano en los últimos años los ha puesto bajo la lupa en un momento muy sensible.
A partir de la humillante eliminación de la Nazionale en el camino al Mundial 2026, el sacudón en la Federación de Fútbol local (FIGC) dejó vacante el puesto de seleccionador que ocupaba Gennaro Gattuso. Y los dos candidatos principales para sucederlo son nada menos que Allegri y Conte, quien ya había dirigido al equipo entre 2014 y 2016. El encuentro, por ende, funcionará también como una audición en público para determinar quién llegaría bajo un mejor presente para ser elegido como el potencial salvador de una selección sin rumbo en los últimos 20 años.
