MADRID -- El Real Madrid llega al Clásico ante Barcelona de este domingo en un punto límite en su temporada. Después de cuatro partidos en Liga sin ganar, tres derrotas y un empate, necesita una victoria que le permita volver a la pelea y, con ello, salvar el puesto del entrenador Julen Lopeteugi, principal señalado por la mala racha.
Hace once años, desde diciembre de 2007 en que cosechó una victoria por 0-1, que el Real Madrid no logra dejar la puerta a cero en un Clásico de Liga. Hace dos años y medio que conquistó la última victoria en el Camp Nou en el torneo doméstico.
Más que una sorpresa, necesita un ‘milagro’ casi histórico.
Si de números se trata, el Real Madrid tiene escasos argumentos para soñar con dar la vuelta a su situación.
La sequía goleadora de 481 minutos repartidos en seis partidos dejó en entredicho a una delantera “ineficaz”, en que Karim Benzema y Gareth Bale han resultado insuficientes para compensar la ausencia de un goleador de referencia.
Ninguno de los dos han logrado marcar en Liga desde la tercera jornada, en la victoria por 4-1 sobre Leganés. Bale suma, en total, siete partidos disputados sin marcar. Benzema, que en caso de marcar un tanto alcanzaría a Hugo Sánchez con diez goles en los Clásicos, apenas logró romper una racha de ocho partidos sin ver portería en la victoria por 2-1 sobre el Viktoria Plzen. La sequía de los máximos goleadores merengues, con seis y cuatro tantos, respectivamente, ha tenido un impacto funesto en el equipo.
“Trataremos de mejorar la eficacia en las áreas”, ha dicho Julen Lopetegui antes del encuentro.
Bale y Benzema no son el único problema; Marco Asensio, que había iniciado la campaña afianzado como el complemento fijo para la dupla goleadora, atraviesa uno de sus peores momentos de juego.
Para un partido de suma importancia en las aspiraciones del equipo y donde se juega todas sus cartas, Lopetegui podría intentar dar un giro total al equipo. El técnico se ha guardado sus cartas, pero no sería una sorpresa si el elegido para completar el ataque es Isco Alarcón, uno de los hombres más cercanos al técnico en el vestuario.
“Isco ha salido de un mes de inactividad, ha jugado dos partidos pero ninguno completo. Mañana veremos”, dijo.
Lopetegui, de momento, ha decidido llevar a Vinicius Júnior en la expedición a Barcelona a pesar de contar poco con él. Por cualquier emergencia.
DEFENSA, FOCO ROJO
La falta de eficacia de cara a puerta es el problema más notorio, pero no el único. Y probablemente, ni siquiera el más grave. Real Madrid tiene un problema crónico con la defensa que no ha logrado corregir bajo la guía de Lopetegui. Al contrario. Aunado a la falta de gol resulta letal. En cinco partidos, el Real Madrid ha marcado dos tantos y ha encajado seis.
En ese sentido, la ausencia de Lionel Messi, máximo goleador histórico en los Clásicos con 26 tantos, llega como una bendición para los merengues, aunque Lopetegui no ha querido dar mayor importancia a su ausencia.
“Estamos pensando en optimizar nuestras virtudes y potenciarlas al máximo; cuando toque defender, defender bien. En estos partidos tenemos que estar en los máximos en todos los aspectos, al margen de que esté o no un jugador”, dijo.
La baja de Messi reduce el riesgo, pero no hace nada por fortalecer a una defensa irregular y propensa a cometer errores costosos que han dejado al Madrid malherido.
Aunque se esperan varios cambios en el Real Madrid en ese intento de ‘revivir’, el técnico dejó ver que su equipo “será reconocible”. En principio, solo hay un cambio obligado, el de Dani Carvajal que continua de baja. En su lugar podría aparecer Odriozola, que se quedó fuera a media semana. En la banda izquierda, el técnico cuenta con Marcelo pese a dar el susto ante el Viktoria Plzen checo.
“Tuvo un golpe que luego le obligó a salir del campo pero está bien; ha entrenado con normalidad y pensamos que estará disponible para mañana”, confirmó el entrenador.
Para todo lo demás, están los nervios de acero. Y hoy más que nunca, el Real Madrid necesita prepararse emocionalmente para el encuentro que definirá su temporada.
“Lo emocional es importante para afrontar al partido con máximo respeto al rival y a nosotros mismos. Después lo futbolístico. No cometer errores, estar eficaz, tener confianza en nuestras virtudes y capacidades”, insistió.
