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Historia del Clásico español: 1995, la revancha instantánea al 5-0

BARCELONA -- Hugo Sánchez y Santillana. Raúl, Mijatovic o Cristiano Ronaldo. Di Stefano, Puskas, Gento y Butragueño. Goleadores que disfrutaron en la historia de los Clásicos, en partidos inolvidables, ganados de muchas maneras... Pero probablemente, en la historia moderna, ninguno como el del 7 de enero de 1995. Aquella tarde el Real Madrid se sacó un peso de encima, de golpe, que arrastraba desde un año antes.

El equipo merengue, a las órdenes de Valdano, con Laudrup de blanco, Luis Enrique celebrando con rabia y Zamorano anotando un hat-trick, aplastó al Barcelona por 5-0, una victoria que no sentenciaba la Liga... Pero que sí suponía un desquite fenomenal.

El 8 de enero de 1994 el Barça disfrutó, 20 años después, de una manita por todo lo alto. El Dream Team arrasó al Madrid con un hat-trick de Romario en el Camp Nou que prácticamente eliminó al equipo que dirigía Benito Floro de la pelea por el título. La distancia entre ambos equipos parecía sideral... Y el vuelco no pudo ser más sonado.

El año 1994, ya en la temporada siguiente, acabó con un 1-1 del Barça frente al Betis en el Camp Nou (con escándalo arbitral) que descolgó al equipo de Cruyff (post Dream Team) tres puntos por detrás del Madrid de Valdano. Tras la pausa navideña volvía la Liga con un Clásico en el Bernabéu el 7 de enero de 1995... Y el líder blanco arrasó, literalmente, a un rival deslavazado.

En el Barcelona quemaba la crisis con un Romario que se despidió en silencio en aquel Clásico que el Madrid sentenció con un hat-trick de Zamorano en 39 minutos para, ya en la segunda mitad, conducirlo a la humillación.

Luis Enrique marcó el 4-0 y no dio a entender que fuera infeliz en ese Real en el que años después no se reconocería y Amavisca, inmediatamente después, anotó el 5-0, la manita, que tuvo en Laudrup a un protagonista especial. “Esta vez sí me he sentido partícipe de la goleada”, expresó el danés, asistente a Zamorano y que un año antes, asistente a Romario, había entrado en el partido como suplente.

La venganza fue terrible. El Barça se quemó en un Clásico que le descolgó hasta la cuarta plaza en la clasificación, cinco puntos por detrás del Real Madrid (25-20), que trasladando al puntaje actual serían 8 puntos (36-28)... Que sería precisamente la distancia a la que se quedaría el sábado el equipo de Zidane si ganara.

Eran otros tiempos...