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Opinión: Llegó la hora de Flick, la hora del entrenador

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Con las alarmas prendidas por la posible eliminación de la Copa del Rey y la pérdida del liderato en LaLiga, el entrenador alemán está obligado a mejorar el sistema defensivo.


Llega la hora de Hansi Flick en el Barcelona. Llega el momento en el que el entrenador, admirado y adorado por la hinchada culé, debe dar una vuelta de tuerca para revertir una situación que ha generado dudas en vistas al tramo de la temporada en el que se deciden los éxitos y los fracasos.

Las derrotas sucesivas en Copa del Rey ante el Atlético (4-0) y en LaLiga ante el Girona (2-1) han disparado las alarmas. Tanto que el martes, tras caer en Montilivi, Flick mandó a todos los integrantes del vestuario a desconectar con dos días de vacaciones.

Flick sabe que el equipo no defiende bien y que ataca peor que el curso anterior. El equipo ha hecho más goles que la temporada pasada pero es menos eficiente y no finaliza con acierto lo mucho que genera.

El Barça actual tiene casi más tiros al palo (32) que partidos disputados hasta el momento (37). Las lesiones le han impedido alinear a su once ideal en muchos partidos de la temporada pero ni los aficionados más radicales podrán agarrarse a esa coyuntura como excusa cuando se entreguen las notas al final de la temporada.

Defensivamente, más de lo mismo. La salida inesperada de Iñigo Martínez sigue doliendo y desde el primer partido del curso la impresión es que el equipo es mucho más vulnerable de lo que lo era con el ex del Athletic Club y Real Sociedad.

Flick pretende que el equipo siga presionando cuanto más alto, mejor. Ansía que todos vayan a una, que nadie dimita de sus funciones. Si eso pasa, aparecen demasiados espacios a la espalda de la defensa, con sólo la línea del fuera de juego como arma para sorprender al rival. Demasiado riesgo.

Por eso, ya no es tiempo de lamentar y es el momento que Flick ejerza de entrenador para maquillar defectos y sacar a relucir las fortalezas de sus jugadores. La recuperación de Pedri será clave y, con un poco de paciencia, pronto asomará su protegido, Gavi.

Joan García reclama de manera interna que se hagan más faltas en las transiciones rivales y Flick refuerza el mensaje afirmando ante el grupo que más vale una amarilla que un gol en contra. Al final, entre unas cosas y otras, veremos cómo le sentará al equipo el haberse perdido de vista durante unos días. Flick tenía claro desde hacía semanas que a la que pudiese obligaría al equipo a descansar.

Ahora le viene otro capítulo: convencer al grupo para un tramo final de temporada muy exigente en todos los sentidos en el que ganar o no títulos de caza mayor hará que el verano sea más tranquilo o movido en el Spotify Camp Nou.