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Juni Calafat: el hombre detrás de la invasión brasileña del Real Madrid

Vinicius Junior. Rodrygo Goes. Eder Militao. Y a partir de 2024, Endrick Felipe. El Real Madrid siempre se ha caracterizado por dar la bienvenida a los mejores jugadores de Brasil (entre ellos Roberto Carlos y Ronaldo Nazario, Robinho y Marcelo, Kaká y Casemiro). Sin embargo, esta nueva generación que ofrece la tentadora posibilidad de conformar un tridente puramente brasileño dentro de 18 meses promete ejercer un dominio nunca visto en el Santiago Bernabéu. El arquitecto: Juni Calafat, el jefe de cazatalentos del Madrid, que suele trabajar con bajo perfil a pesar de su influencia cada vez más creciente.

El último golpe dado por Calafat fue el fichaje de Endrick, de 16 años, el mes pasado proveniente del Palmeiras.

El delantero adolescente es uno de los prospectos que despierta más emoción en el mundo del fútbol en cualquier parte del orbe. Todos los grandes querían fichar a Endrick: Chelsea, Paris Saint-Germain y hasta el Barcelona, eterno rival del Madrid en LaLiga. El técnico culé Xavi Hernández comentó a ESPN que había conversado personalmente con el jugador. Sin embargo, el Madrid se impuso gracias a Calafat.

El ejecutivo de 50 años, nacido en la capital española de madre brasileña y que pasó su niñez y juventud en Brasil, labora desde 2014 con el Real Madrid, donde su estatura y funciones han crecido desde entonces. Puede que carezca de la repercusión mediática de otros especialistas en la evaluación de prospectos (por ejemplo, el director deportivo del Sevilla Ramón Rodríguez Verdejo "Monchi", o Mateu Alemany en el Barça); no obstante, es reconocido dentro del mundo futbolístico por su amplio conocimiento del balompié y una capacidad infalible para analizar talentos.

Desde sus triunfos sobre el Barcelona en los fichajes de Vinicius, Rodrygo y Endrick hasta descubrir el potencial explosivo del joven Federico Valverde (aparte de algunos costosos errores), ESPN repasa los éxitos y fracasos de Juni Calafat, el ejecutivo más poderoso del mundo del fútbol del que nunca has oído hablar.

Este reportaje fue escrito con la colaboración de Rodrigo Fáez


Calafat es conocido por una cualidad que lo distingue por encima de todos: las relaciones que forja con los jugadores y sus familias. Es rutinario para él viajar en persona para reunirse con un futbolista en múltiples ocasiones antes de recomendar su fichaje. El entorno familiar del jugador es tan importante como su perfil en la cancha. El rol que juega Calafat en las negociaciones es constante y ganarse la confianza de todas las partes involucradas es fundamental.

La historia de Vinicius Junior sirve de ejemplo. Antes de concretar su traspaso al Real Madrid por €45 millones en mayo de 2017 Vinicius, que entonces tenía 16 años, viajó a Madrid con sus padres, un tío y un representante para conocer las instalaciones del club y hacerse una idea del lugar. Había hecho lo mismo con el Barcelona, que creía estar cerca de lograr un acuerdo.

Cuando la familia aterrizó en el madrileño aeropuerto de Barajas, se enteraron de que se había extraviado la maleta de la madre de Vinicius. Calafat llevó a la familia directamente a una sucursal de la lujosa tienda por departamentos El Corte Inglés, y le dio a cada miembro un cupón para comprar ropa. Eso causó una impresión positiva. Calafat fue mucho más allá para ayudar a la familia en medio de circunstancias imprevistas.

Esa visita a Madrid se produjo después de al menos cinco viajes a Brasil hechos por Calafat para reunirse con Vinicius y su familia. El club sabía que competía con el Barcelona por su fichaje y hasta los detalles más pequeños importaban.

Desde entonces, Vinicius ha confesado que el Barça lo llamó primero. "Ambos clubes me buscaron", comentó el extremo al programa El Larguero de la Cadena SER en noviembre de 2021. "Decidí fichar por el Real Madrid por el proyecto y por lo que hicieron por mí. Pensé que era el mejor proyecto... el club con el que sentía más afinidad".

El portugués impecable de Calafat ayuda a establecer fuertes relaciones con los jugadores brasileños y sus familias sin mayor inconveniente. Se requirió el mismo nivel de atención de detalle para fichar en 2019 a Rodrygo, proveniente del Santos, con un pase valorado por la misma cantidad pagada para hacerse con los servicios de Vinicius.

Los clubes habían llegado a un acuerdo un año antes cuando el delantero tenía 17 años y era demasiado joven para mudarse a España. Se estableció el primer contacto con Eric, padre de Rodrygo, futbolista retirado. Calafat actuó como traductor de Eric cuando fue por primera vez a Madrid y sostuvo las discusiones iniciales con el presidente del club Florentino Pérez.

"Estaba en casa con mi madre. Mi padre había salido en la mañana y estaba conversando con Juni", comentó Rodrygo a ESPN el año pasado. "Todo estaba listo con el Barça... pero mi sueño siempre fue jugar con el Madrid. "Cuando [mi padre] llegó a casa, pasó por delante de mí y de mi madre, fue a mi habitación, tomó una camiseta del Real Madrid que yo tenía y me la lanzó diciéndome: 'ahora tienes que elegir lo que quieres: Barcelona o Madrid'. Elegí al Madrid. Siempre recordaré ese momento".

Durante los 12 meses posteriores al acuerdo (en los cuales Rodrygo seguía siendo jugador del Santos), Calafat viajó regularmente para visitar a la familia en su casa de Osasco, en el estado de Sao Paulo, y estuvo presente el 9 de enero del 2019 durante el cumpleaños 18 de Rodrygo.


Un triunvirato maneja las operaciones deportivas del Real Madrid. Florentino Pérez, naturalmente, es la figura principal. Por debajo de él se encuentra el universalmente popular director general José Ángel Sánchez y luego está el jefe scout Calafat. Es una posición alta para un hombre que tuvo su primera oportunidad como experto en fútbol brasileño en la televisión en España. Tres de sus colegas de su etapa televisiva le siguieron hasta llegar al Real Madrid. Incluso entonces, a pesar de no tener un puesto formal dentro del club, Calafat estaba bien conectado y era amigo de una importante cantidad de futbolistas brasileños, entre ellos los madridistas Ronaldo Nazario y Kaká.

Ellos le presentaron a Casemiro, a quien le seguía la pista cuando jugaba en el fútbol juvenil paulista. Calafat no participó oficialmente del fichaje del ahora mediocampista del Manchester United (arribó al club poco después que Casemiro fichara por el Madrid en 2014). Sin embargo, ambos se hicieron amigos y sus familias mantienen estrecho contacto. Con el pasar del tiempo, Calafat pasó de su misión inicial centrada en Sudamérica a dirigir el departamento de evaluación de talentos, coordinando un equipo de analistas. A pesar de su ascenso, Calafat insiste en viajar personalmente para observar a los jugadores y mantener conversaciones.

Asimismo, Calafat mantiene un rol activo después de concretar el fichaje de un jugador. Los contactos con Vinicius y Rodrygo han sido frecuentes y van mucho más allá de las reuniones formales en el complejo de entrenamientos del Real Madrid en Valdebebas o el vestuario del Bernabéu. Calafat viajó a Qatar para asistir al Mundial y se encontró con la familia de Vinicius. Sostiene una estrecha relación con la empresa TFM Agency, que representa a Vinicius (y que fue crucial para asegurar el fichaje de Endrick), al igual que jugadores brasileños incipientes tales como Gabriel Martinelli (Arsenal) y Matheus Nunes (Wolverhampton Wanderers).

Fuentes cercanas a Vinicius y Rodrygo comentaron a ESPN que ambos delanteros consideran a Calafat como una presencia importante en los momentos buenos y malos. Cuando ambos llegaron a Madrid, Calafat pudo recomendar contadores, organizar alquileres de vivienda y ayudar en su adaptación a la cultura del club. Cuando Rodrygo era un frustrado suplente sin minutos en su primera participación con el primer equipo madridista en LaLiga (que terminó en triunfo 3-2 sobre el Levante el 14 de septiembre de 2019), Calafat conversó con el jugador inmediatamente después del encuentro y se aseguró de que ese mismo día fuera titular con el Castilla, equipo B del Madrid.


En el verano de 2019, cuando el Madrid buscaba fichar un central, Calafat fue decisivo para que Florentino dejara de pensar en Matthijs de Ligt, que entonces jugaba con el Ajax, y empezara a fijarse en Eder Militao. De Ligt venía de brillar en la Champions League y era la opción más glamurosa y "Galáctica". Calafat creía que la necesidad del fútbol moderno de dar prioridad a los centrales veloces era favorable a Militao. Su argumento fue persuasivo y en marzo de 2019, el Madrid accedió a pagar €50 millones al FC Porto por el ex defensor del Sao Paulo.

Los primeros dos años de Militao en el Madrid fueron discretos (con sus oportunidades limitadas por Sergio Ramos y Raphael Varane); sin embargo, el nivel mostrado por Militao la temporada pasada, en la que el Madrid ganó el doblete de LaLiga y Champions League, demostró que Calafat tenía razón. Un debate similar se produjo antes de la llegada de Rodrygo, con algunas voces dentro del club favorables al fichaje de Joao Felix, que entonces era un adolescente prometedor que vestía la camiseta del Benfica, para fortalecer su ataque. Calafat prefería darle la oportunidad al brasileño y su opinión fue decisiva.

Con el pasar del tiempo, Florentino confiaba cada vez más en las decisiones de Calafat. Algunos vinculados al club cuestionaron la fuerte apuesta por el talento brasileño, pero la actitud humilde y trabajadora mostrada por Vinicius y Rodrygo, sumada al ejemplo dado por los veteranos Casemiro y Marcelo, ayudaron a fortalecer la tesis de Calafat.

El ámbito de influencia de Calafat no se limita a Brasil. Del otro lado de la frontera con Uruguay, fue arquitecto del fichaje de Federico Valverde por €5 millones en 2016. Valverde había causado grata impresión a nivel juvenil con el Peñarol y el Arsenal había mostrado interés, pero Calafat logró convencer al jugador y sus familiares. Valverde ha sido un éxito que se ha desarrollado a cámara lenta en el Bernabéu hasta estallar y convertirse en uno de los volantes ofensivos más efectivos de Europa en los últimos 12 meses, incluyendo una asistencia en la final de la Champions. Asimismo, Calafat fue fundamental para convencer en 2015 a Martin Odegaard, que entonces tenía 16 años, para que fichara por el Madrid a pesar del interés mostrado por Liverpool, Bayern Munich y Arsenal.

Sin embargo, hubo algunos errores notables. El más patente fue el del volante Lucas Silva, fichado proveniente del Cruzeiro en 2015 por €14 millones como uno de los mejores jugadores de Brasil, para ser enviado a casa dos años después tras sumar apenas cuatro partidos como titular sin mucho impacto.

Reinier Jesus, creador fichado por €30 millones en agosto de 2020 y traspasado por el Flamengo, era considerado como la última sensación brasileña que seguiría los pasos de Vinicius y Rodrygo. Nunca jugó con el primer equipo del Madrid, no logró impresionar en sus dos años cedido al Dortmund y ahora intenta reconstruir su carrera con el Girona.

El delantero Willian Jose no logró consolidarse en el Bernabéu, pero ha cosechado éxitos en la Real Sociedad y Real Betis. Los fichajes canteranos a precio módico de Abner, Augusto Galván, Pablo Felipe y Rodrigo Farofa no tuvieron los resultados esperados y ahora juegan con otros clubes.

Calafat también tiene sus errores con jugadores no brasileños. El más costoso (€60 millones) es el delantero serbio Luka Jovic, cedido gratuitamente el verano pasado. Por su parte, el artillero paraguayo Sergio Díaz fue otro fracaso en 2016. Sin embargo, el ejecutivo acumula múltiples fracasos por cada error. Eduardo Camavinga, fichado proveniente del Rennes en la fecha de cierre del mercado en 2021 y su compatriota Aurelien Tchouameni, que llegó traspasado por el AS Monaco en junio pasado, son dos de los más recientes. Calafat viajó desde Brasil (donde sentaba las bases para concretar el futuro fichaje de Endrick) hasta Monte Carlo para liderar las negociaciones de la operación Tchouameni en enero de 2022.

El estilo trotamundos y de trato directo de Calafat lo han llevado a visitar los sitios más insólitos. En julio de 2019, Vinicius y sus representantes se dirigían a Japón en un viaje de negocios y se sorprendieron al enterarse de que Calafat ya estaba en la nación asiática. Pocos días después, se conoció la noticia de que el Real Madrid había concretado el fichaje del extremo Takefusa Kubo proveniente del FC Tokyo, venciendo al Barcelona.


Para un hombre que es el tercer ejecutivo deportivo más poderoso del que podría considerarse como el club más grande del mundo, Juni Calafat no es 'famoso' en absoluto. Su presencia en redes sociales es discreta: no ha publicado tuits desde mayo de 2020. Es más activo en Instagram, aunque sus publicaciones son más personales que profesionales. Sin embargo, los comentarios a una foto tomada con amigos y subida el 27 de diciembre incluyen las peticiones de los seguidores merengues para fichar a los volantes Jude Bellingham (Borussia Dortmund), Danilo (Palmeiras) y Joao Gomes (Flamengo).

Si bien el ejecutivo viajó a Dubai en noviembre para hacer una rara aparición en público para recibir el premio al "Scout del Año" en los Global Soccer Awards, se siente más cómodo alejado del protagonismo y se esfuerza al máximo para mantenerse así, consciente de que en su profesión la discreción es una ventaja evidente. Su vida diaria consiste en horas de análisis de videos, viajes para reunirse con futbolistas jóvenes y prometedores y jugar al pádel (una variación del tenis sumamente popular en España) en su tiempo libre en Madrid. En meses recientes han surgido rumores del interés que tendrían otros clubes en él, pero no tiene planes de dejar Valdebebas.

Endrick es la última pieza del rompecabezas que espera encajar en este nuevo plantel del Real Madrid, con Vinicius, Rodrygo y Militao ya consolidados como tres pilares. El papel clave del tridente brasileño en la Champions de la campaña pasada (Militao fue titular en 12 de los 13 encuentros disputados por el Madrid, Rodrygo marcó contra Chelsea y Manchester City y el gol de Vinicius selló el triunfo en la final sobre Liverpool) sirvió para reivindicar el instinto cazatalentos de Calafat. Sin embargo, para el Madrid el trofeo más importante siempre será el próximo. La labor de Calafat se centra en el futuro, no el presente. Y su trabajo nunca acaba.