Dos árbitros ticos hacen historia en el juego 1000 de los Mundiales

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Costa Rica no estuvo representada por una selección en la Copa del Mundo 2026, pero sí tuvo presencia en una de las noches más simbólicas de la historia del torneo

Mientras Japón y Túnez disputaban en Monterrey un partido que quedará registrado para siempre en los libros de la FIFA, dos árbitros costarricenses también escribían su propio capítulo dentro del Mundial.

Juan Gabriel Calderón y Juan Carlos Mora fueron designados para formar parte del encuentro que se convirtió oficialmente en el partido número 1000 en la historia de las Copas del Mundo.

El compromiso, disputado en el Estadio BBVA de Monterrey, no solo representó una cifra histórica para el fútbol mundial, sino también un reconocimiento al crecimiento que ha tenido el arbitraje costarricense en los últimos años.

Calderón fungió como cuarto árbitro del encuentro, mientras que Mora desempeñó funciones como asistente de reserva, integrando el equipo arbitral seleccionado por FIFA para una fecha cargada de simbolismo.

La imagen no pasó desapercibida.

Ambos oficiales costarricenses lucieron un parche especial de color dorado que la FIFA diseñó exclusivamente para conmemorar el partido 1000 de las Copas del Mundo, un distintivo reservado para una noche que quedará marcada en la historia del torneo.

Para Calderón, además, el momento tiene un significado especial.

El silbatero nacional vive su primera experiencia en una Copa del Mundo absoluta, luego de varios años formando parte de procesos internacionales de FIFA y Concacaf.

Por su parte, Mora ya sabe lo que es estar en la máxima cita del fútbol, pues también integró el grupo arbitral presente en Qatar 2022.

La designación de ambos no es casualidad.

Durante los últimos años, el arbitraje costarricense ha logrado abrirse espacio en competiciones internacionales de alto nivel, participando en torneos de FIFA, finales de Concacaf y eventos continentales donde constantemente han sido evaluados entre los mejores de la región.

En medio de un Mundial donde Costa Rica observa el torneo desde fuera de la cancha, el arbitraje nacional encontró una forma distinta de hacerse presente.

Y no fue en cualquier partido.

Fue en el encuentro que marcó el número 1000 de las Copas del Mundo, una cifra reservada para muy pocos protagonistas del fútbol internacional.