El Monstruo empató 1-1 ante los Coyotes como visitante y definirá el pase a la final en La Cueva
COSTA RICA --- En semifinales, no siempre gana el que pega primero.
A veces, el que sobrevive… termina ganando la serie.
Y eso fue exactamente lo que hizo Deportivo Saprissa este domingo en Liberia.
El 1-1 ante Municipal Liberia deja todo abierto para la vuelta en Tibás, pero también instala una sensación clara: el negocio fue morado.
Porque el contexto no era sencillo.
Sin Mariano Torres, sin Fidel Escobar y sin Luis Paradela, el equipo de Hernán Medford llegó golpeado a una cancha donde Liberia venía en alza y con confianza tras eliminar al campeón.
Y eso se notó de inmediato.
Liberia salió a imponer condiciones, a presionar alto, a aprovechar el momento… y lo consiguió rápido. Al minuto 8, Néstor Thobias Arévalo encontró espacio ante una defensa pasiva y sacó un remate cruzado que puso el 1-0.
Era el escenario perfecto para el local.
Pero no lo liquidó y con Saprissa, eso suele pagarse.
Porque cuando no lo matás… crece.
Con el paso de los minutos, el equipo morado fue asentándose, equilibró el partido y empezó a competirlo desde otro lugar. Ya no desde la urgencia, sino desde la experiencia.
Medford entendió el momento.
Y movió el banco con una decisión que terminó marcando el partido: el ingreso de Ariel Rodríguez.
El delantero hizo lo que hacen los goleadores.
Aparecer cuando el equipo más lo necesita.
Al 64’, con olfato y ubicación, desvió una pelota dentro del área para poner el 1-1 y cambiar por completo el escenario de la serie.
El gol no solo empató el partido.
Le devolvió el control emocional a Saprissa.
Liberia volvió a intentarlo, empujó, buscó retomar la ventaja, pero ya no encontró los espacios ni la claridad del inicio. La visita se acomodó, resistió y entendió que el empate era un resultado que valía oro.
Porque en semifinales, los detalles pesan.
Y el cierre será en Tibás.
Saprissa se lleva un resultado que, por cómo llegó al partido, sabe a mucho más que un empate. Liberia, en cambio, deja la sensación de haber tenido el momento… y no haberlo aprovechado.
La serie queda abierta.
Pero con un matiz claro.
Ahora la presión cambia de lado.
Y todo se definirá en La Cueva.
