El técnico manudo aseguró que la ausencia de su arquero titular no le quitó el sueño y pidió respaldo total para el arquero que juegue en la final ante Xelajú
ALAJUELA -- Liga Deportiva Alajuelense afrontará la primera final de la Copa Centroamericana ante Xelajú con una ausencia tan sensible como inevitable: Washington Ortega no estará. El arquero rojinegro no superó la lesión que lo sacó ante Sporting, pero lejos de desvelarse, su técnico asegura haber descansado sin sobresaltos.
“Yo dormí tranquilo. El grupo ha tenido que lidiar con diferentes circunstancias y esperamos sobrellevar esta también de la mejor manera”, dijo un sereno Óscar Ramírez, quien reafirmó su confianza plena en el trabajo del sustituto.
El estratega no lo ocultó: Bayron Mora o Jhonny Álvarez tendrá un reto enorme, pero la convicción del cuerpo técnico es total.
“Hay un trabajo de respaldo. Me deja tranquilo, sabiendo que es novedoso que un muchacho asuma este primer partido de la final. Necesita apoyo nuestro y también de la afición. Que tengan entendimiento, que sean congruentes para el partido”, añadió.
Ramírez explicó que la posición de guardameta no permite margen de error, pero destacó la madurez del joven arquero sea quien sea, pues no lo ha definido.
“Es un puesto único, de ubicación, manejo y decisiones. Él tiene algo importante en toma de decisiones… y ha tenido una gran defensa. Repito: he dormido tranquilo, no le he querido dar la relevancia que ustedes le han dado. Washington es referente, pero estoy muy tranquilo con lo que vemos en el trabajo diario”.
Más allá de la situación del arco, Ramírez fue tajante: la serie ante Xelajú no será un paseo.
“Hemos tenido que lidiar con situaciones adversas, y ojalá podamos sacar diferencias. Muchos no le han dado el valor al Xelajú, pero para mí es un rival serio y peligroso”.
El Machillo recordó que el cuadro guatemalteco ha eliminado equipos fuertes y que eso debe encender todas las alarmas.
“Esto ya es definitorio. Las finales hay que jugarlas y saberlas ganar. Son partidos al límite y necesitamos tener las dos cosas resueltas”.
Ramírez se mostró reflexivo sobre lo que ha vivido Alajuelense en los últimos meses.
“No ha sido nada fácil. Suena bonito decir que estamos acá, pero ha sido difícil de lidiar. La vida me ha enseñado que las finales son así. Hay que lidiar con el acomodo, con competir, con cambiar lo que se debe cambiar”.
Asegura que han logrado consolidar el grupo poco a poco, pero la prueba definitiva es este sábado.
“Queremos darle solidez al equipo, pero tenemos que ganarlo. Solo el tiempo lo dirá”.
