Las semanas de Superclásico siempre son especiales. River piensa en Boca y Boca piensa en River. Es ley escrita: aunque el equipo se esté jugando el campeonato, el hincha va a pedir por el partido contra el rival de toda la vida.
En ese contexto, a veces cuesta ubicarse en tiempo y espacio. El Xeneize ya había pasado su prueba en la Libertadores, goleando a Barcelona SC en La Bombonera pero perdiendo por lesión a Marchesín, y este miércoles, en el Monumental, le tocaba a River conseguir su primer triunfo en la Sudamericana.
A priori, pese al inesperado gran inicio de los equipos venezolanos en las competencias continentales, con cuatro triunfos y tres empates en siete presentaciones, Carabobo era una prueba 'pasable' para el River de Coudet, que sacó 19 de sus primeros 21 puntos (solo cedió un empate ante Blooming en Bolivia, jugando 10 futbolistas desde los 2 minutos).
Por eso, en medio de una seguidilla de partidos, el Chacho optó por cuidar. Santiago Beltrán, que se sigue afirmando en el arco de Núñez, Fausto Vera, que se lesionó a los 15 minutos, e Ian Subiabre, que alterna buenas y malas, fueron los únicos habituales titulares que empezaron el partido.
Y si Coudet había pedido, después del triunfazo en cancha de Racing, jugar de visitante como lo había hecho de local, al menos en la goleada ante Belgrano, seguramente se refería a una versión muy diferente a la de esta noche.
Un grito contenido
Como es habitual en el partido previo al Superclásico, los hinchas de River le pidieron al equipo un triunfo el domingo durante toda la jornada. Cuando recién unos miles de hinchas empezaban a llenar el Monumental empezó a sonar el repertorio superclásico que ya se escuchaba desde temprano en las calles de Núñez.
Las distintas salidas del plantel al campo de juego -en mal estado y lleno de arena, será tema de debate en los próximos días-, para realizar los ejercicios precompetitivos y para iniciar el partido, fueron otras buenas ocasiones para el pedido unánime: que el domingo, cueste lo que cueste...
Pero antes de Boca, River tenía que ganarle a Carabobo. Y le costó mucho.
Con un equipo naturalmente inédito, con muchos cambios, el Millonario no encontró nunca el juego que busca su DT. No es que los 'suplentes' no aprovecharon la oportunidad para plantearle un 'problema' al Chacho: el equipo, colectivamente, no fluyó.
El equipo venezolano, como se podía prever, le cedió la pelota al local, pero además le planteó una presión alta que no le permitió jugar cómodo. Y River, muy impreciso para encontrar al compañero libre, tuvo muchos inconvenientes para sortear esa presión.
Así, lo más destacado del primer tiempo, mientras empezaban a caer los murmullos de las tribunas y la gente no podía continuar con su petición, fue la lesión de Vera.
En el complemento, con más dinámica -y tras la salida, también con molestias, de Quintero- y algunos titulares, River encontró espacios y lo ganó por un buen remate de Driussi, que llega a enfrentar a Boca, una de sus víctimas favoritas, en racha: marcó en cinco de los siete partidos de la era Coudet.
Al final, con media hora por delante, el Millonario pudo acomodarse en la cancha y tuvo algunas chances para ampliar su ventaja. Como Carabobo no atacó, tampoco sufrió, y terminó disipando lo que habría sido un golpe fuerte en una semana clave.
Coudet, autocrítico, también piensa en el Superclásico
"Era un partido que teníamos que ganar. Hice muchas modificaciones, pero salió cruzado. Más allá de que actuaron muchos que no iniciaban los partidos, con poco ritmo, debíamos ganar, sumar tres puntos. Cuidamos los que venían con más desgaste. Tantos cambios es un montón, sabía que podía costar; podemos dar mucho más. Lo más importante fue el resultado, ahora se viene una final el domingo", señaló Coudet, autocrítico, tras el partido.
El Chacho sabe que su River puede y tiene que jugar mucho mejor. Lo deja en claro cada vez que habla ("acá las formas importan, el cómo es importante"), pero siempre, sin excepción, es más fácil trabajar ganando.
Y con seis victorias y un empate en siete partidos, River llega con confianza al partido más importante del semestre.
"Sabemos lo que significa el clásico contra Boca para el hincha. Esperamos poder darle una alegría en casa", afirmó Coudet, que jugó muchos Superclásicos pero este domingo, en Núñez, lo vivirá por primera vez como entrenador.
Si River consigue un buen resultado ante Boca, poco le importará al hincha la forma en la que el equipo le ganó a Carabobo. Este partido será, al final, un simple y anecdótico 1-0, o incluso una victoria más con su nuevo DT.
Ahora, el foco, como lo demostraron hinchas, jugadores y cuerpo técnico, seguirá estando en el próximo partido, también en casa, donde el Millonario buscará dar un paso al frente y vivir su primera tarde memorable con Coudet.
