TER STEGEN. Concentrado. Mucha presión pero poca llegada y menos remates con peligro le provocaron una primera mitad extraña… Para multiplicarse en la segunda.
SERGI ROBERTO. Atacado. La rapidez y recursos de Mané le pusieron en muchos problemas, obligándole a vigilar más en defensa que en sumarse al ataque por su banda. Agradeció la entrada de Semedo en la segunda mitad.
PIQUÉ. Confiado. Bien colocado y serio al corte, cometió un par de errores en el pase por confiarse en exceso. Consciente de la rapidez de los puntas del Liverpool no se aventuró en facetas ofensivas.
LENGLET. Despistado. Los movimientos constantes de Salah y Mané y el acompañamiento de ahora Fabinho, ahora Milner le llegaron a poner nervioso en la primera mitad, provocando un par de pases erróneos. A medida que avanzó el choque, se fue serenando.
JORDI ALBA. Corredor. Asistente magnífico a Suárez en el 1-0, se multiplicó como siempre, subiendo con peligro su banda y recuperando la posición con solvencia, pocas veces a destiempo, cuando tuvo que correr hacia atrás.
BUSQUETS. Sobrio. Entendió el guión del partido y no buscó más protagonismo del necesario, jugando rápido el balón, sin complicaciones, manteniendo la posición en defensa, aunque con algunos problemas.
RAKITIC. Fuerte. Lesionó a Keita, provocando un obligado cambio de planes en el Liverpool antes de llegarse a los 20 minutos. Fuerte al choque y vertical en el juego, acompañó más en ataque que en defensa.
ARTURO VIDAL. Incansable. Recuperador de balones, fuerte, incansable en la entrega y corriendo de un lado al otro sin dar síntomas de flaqueza, ayudó tanto en la destrucción como en el acompañamiento y aunque no se libró de algunos pases fallidos completó un partido magnífico.
COUTINHO. Castigado. Salió con determinación, tomando el mando protagonista y avisando hasta tres veces en siete minutos hasta que la defensa del Liverpool le fue tomando la medida, momento en que cambió de plan… Hasta apagarse, fallar un par de pases, no llegar a un par de balones y empezar a ser silbado por el público, provocando su cambio por Semedo.
MESSI. Sensacional. Pidió un penalti, posible, por mano de Matic, buscó sus habituales slaloms que fueron bien controlados por la zaga rival, que le vigiló de cerca. Nunca rebajó el ritmo, exigente consigo mismo en una noche personalmente difícil… y que solventó con dos goles, uno por buscar un balón que nadie más buscaría y otro por lanzar una falta que solo él sabe lanzar.
SUÁREZ. Rompedor. Acabó con su sequía que duraba más de un año en Europa al rematar de primeras una asistencia de Jordi Alba. Entregado, peleón y combinativo, nunca le perdió la cara al partido.
SEMEDO. Firme. Entró a los 60 minutos por Coutinho, tomando el lateral y subiendo Sergi Roberto al medio campo.
ALEÑÁ. Invitado. Entró por Sergi Roberto en el tiempo de prolongación.
DEMBÉLÉ. Fallón. Sustituyó a Suárez en el añadido… Y falló un gol cantado.
