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Figo dejó su huella marcada en la historia del Barcelona

BARCELONA -- Figo duele en Barcelona. Mucho. Pasados 16 años su nombre sigue asociándose a la mayor traición que pudo sufrir el aficionado del Barça y, lo más curioso, el transcurso del tiempo no rebaja el ánimo alrededor del Camp Nou.

Apenas una semana antes de presentarse en Madrid con su nueva camiseta (el 24 de julio de 2000), con una cara de circunstancias que delataba lo que podía estar pensando en aquellos momentos, Figo ofreció una entrevista en exclusiva al diario Sport en la isla de Cerdeña. Y pueden a partir de aquella entrevista entenderse muchas cosas.

“Gane o no Florentino Pérez las elecciones no iré al Madrid. Solo jugaré en el Barça” proclamó Luis, fotografiado en la playa con una gorra del Barça y mostrando una sonrisa y seguridad tan evidentes que provocó que el terremoto posterior fuera aún más duro para el hincha azulgrana… Y para los diarios que mantuvieron hasta el último instante la confianza en su palabra.

Figo no fue el primero y probablemente no sea el último futbolista en cambiar Barcelona por Madrid, pero es el único que personaliza la herida y la traición entre los aficionados del Barça.

Schuster o Laudrup, que lo hicieron antes que él, se ganaron el perdón del Camp Nou y el danés, quien se fue echando pestes de Johan Cruyff (“Me voy porque no le aguanto más”), ha vuelto a vestir de azulgrana en partidos de ex jugadores. Luis no. Y probablemente no lo haga nunca.

Coincidiendo con la final de la Champions de 2015 en Berlín se organizó un partido de viejas glorias de Barcelona y Juventus. Y corrió el rumor que Figo pudiera alinearse con el Barça… La reacción contraria que aquello provocó en la previa de la gran final fue histórica y, claro, el portugués no participó en el evento.

Hay otro capítulo que, por desconocido, no es menos interesante. La noche de la celebración, en el antiguo aeródromo de la capital alemana, Luis coincidió con Joan Laporta, quien le ofreció mediar, de alguna manera, para enterrar ese desencuentro histórico con el barcelonismo.

El ex presidente solo ponía una condición: Figo debía de alguna manera disculparse con la afición del Barça. Contestó que no. Y se acabó la historia.

Figo duele en el Barcelona. Duele mucho porque proclamó un amor eterno al club pocos días antes de marchar al enemigo. El despecho es el peor de los desprecios… Pero que se produzca porque te vas con el mayor enemigo supera todo lo imaginable. No es, en el fondo, tan difícil de entender.