PSG ganó una final en la que sus estrellas no brillaron pero se sostuvo con mística

Paris Saint-Germain se consagró bicampeón de la UEFA Champions League tras vencer a Arsenal por penales en Budapest. El conjunto de Luis Enrique levantó la segunda Orejona de su historia, consolidándose como el mejor equipo del planeta, pero este sábado lo hizo sin el brillo de sus figuras.

El elenco parisino tiene un plantel repleto de estrellas desde que el fondo catarí Qatar Sports Investments se introdujo en el club, entre 2011 y 2013. Incluso llegaron a convivir Lionel Messi, Neymar y Kylian Mbappé. Pero no fue hasta que esos astros dejaron el club y otros tomaron el testimonio, como Ousmane Dembélé, Khvicha Kvaratskhelia y Vitinha, que pudieron conseguir el objetivo máximo.

El valor total del plantel es de 1.21 mil millones de euros, apenas por debajo de Real Madrid (1.34M), Manchester City (1.31M) y Arsenal (1.23M) y superando a clubes como Barcelona, Chelsea, Liverpool, Bayern Munich, Tottenham y Manchester United, que completan el top 10.

Hoy día, en parte por el nivel de sus individualidades y en parte por el gran rendimiento colectivo, todos los jugadores se lucen y son estrellas mundiales: además de los mencionados, destacna Joao Neves, Désiré Doué, Achraf Hakimi, Nuno Mendes y Willian Pacho, entre otros.

No obstante, el trabado partido que le planteó Arsenal, que salió convencido a cortarle los circuitos de juego, una propuesta que se intensificó con el tempranero 1-0 de Havertz, complicó los planes del PSG.

Ni Kvara ni Dembélé: nadie la rompió en Budapest

El pulido sistema de juego del equipo de Luis Enrique permite que sus vastas figuras, entre las que destacan el vigente ganador del Balón de Oro y el atacante georgiano, se luzcan en los partidos grandes. Así fue, por ejemplo, en la serie de semifinales contra Bayern Munich, que terminó con un global de 6 a 5, tras un dramático 5 a 4 de la ida.

Pero en Budapest nada de eso pasó. Kvaratskhelia fue el más lúcido, generando un penal y un par de chances claras, como un tiro al palo, pero el trámite reñido que buscó el equipo de Arteta, congestionando la zona central y contando con el compromiso de sus atacantes para defender, no permitió ese juego fluido que caracteriza al bicampeón.

Dembélé termina saliendo en la foto por haber marcado, con autoridad, el gol de penal del empate. Pero, como Kvara y Vitinha, siempre claro en el mediocampo y elegido MVP, tuvo que salir con molestias físicas.

Arsenal fue muy sólido defensivamente, una costumbre en la temporada, e inhibió al mejor ataque del mundo. Y para cerrar una final discreta, con más tensión que emociones (en 120 minutos hubo 5 tiros efectivos al arco, algunos de ellos que solo cuentan para la estadística), los penales tampoco contaron con figuras.

Raya le atajó el penal a Nuno Mendes, pero Eze y Magalhaes, los que fallaron en el perdedor, no le atinaron al arco, por lo que Safonov, un especialista de la materia, fue campeón por penales sin haber atajado ningún remate, algo que no había pasado en la historia.

Con este nuevo triunfo, PSG ganó las seis tandas de penales que disputó en la era Luis Enrique, dejando definitivamente atrás el mote de equipazo de los millones que no podía coronar y pasando a ser un equipo con mística que sigue haciendo historia.