PSG mostró la chapa de campeón defensor en la fantástica serie ante Bayern Munich por semifinales de la UEFA Champions League 2025-2026 y logró supremacía tanto a la hora del golpe por golpe como en el momento de enfriar la cabeza y administrar la ventaja.
En el memorable partido de ida, cuando la vorágine devoró toda chance de pensar en cuestiones tácticas, llegó a estar 5-2 arriba luego de una ráfaga de goles en el inicio del segundo tiempo. Entre apuros, terminó ganando 5-4. Más allá de cómo fue el proceso, lo cierto es que se quedó con el triunfo.
Es decir, cuando el escenario fue el golpe por golpe, los de Luis Enrique se impusieron.
La revancha, en Alemania, fue muy diferente.
El conjunto galo pegó de entrada, con el gol de Dembelé. Los recuerdos de París se hicieron presentes. Quien diga que no se le cruzó por la mente la misma dinámica de la ida, cuando el gol tempranero fue de Bayern, está mintiendo.
Pero nada de eso ocurrió.
Los hombres de Luis Enrique tenían que cambiar el chip. Y lo hicieron enseguida. No cayeron en la trampa de volver al golpe por golpe. Se asentaron en cancha y se pusieron en modo administración del resultado.
Demostraron que también en ese escenario eran mejores que el rival.
Aunque con algunos sofocones, le bajaron el ritmo al juego y le cerraron los caminos de ataque a Bayern.
Como visitantes, estuvieron a minutos de llevarse la victoria y recién en el tiempo de descuento recibieron un gol. Pero el plan ya estaba ejecutado, porque no había tiempo para más.
En un choque de candidatos, PSG sacó ventaja en todos los escenarios. Y por eso es un justo finalista.
