Después de dos años, Inter vuelve a la final de la UEFA Champions League de la mano de Simone Inzaghi. El entrenador, que como jugador vivió tras la sombra de su hermano Filippo, tiene la chance de emancipar su nombre y agregarlo de una vez por todas (y en un renglón propio) a la historia grande del fútbol mundial.
El DT italiano vio frustrada la hazaña ante Manchester City en 2023 y este 31 de mayo tendrá su revancha ante PSG en el Allianz Arena de Munich, en vivo por Disney+ (solo para Sudamérica).
Desde niños: Pippo, delante, y Simone, detrás
En la plaza de San Nicoló, Giancarlo jugaba a la pelota hasta que la cena cortaba el partido. Como era un hábito colectivo para él y tantos otros en el pueblo en las afueras de Piacenza, un día decidió llevar a su pequeño hijo Filippo para que se acoplara a la cultura barrial. Lo probaron como arquero, pero no hicieron falta muchas tardes para descubrir que el chico tenía otras virtudes.
A Pippo (como lo llaman todos, menos su mamá), le gustaba estar bien cerca del arco, pero para hacer los goles, no para evitarlos. Rápidamente se convirtió en el favorito en el "pan y queso" y era tan codiciado entre los vecinos que tocaban el timbre a cualquier hora para invitarlo a jugar. ¿Qué respondía el niño? "Voy a ir, pero solamente si lo dejan jugar a mi hermanito Simone".
Filippo nació dos años y medio antes que Mone. Marina Inzaghi, a quien muchos en Italia mencionan como "la madre que dio a luz a dos goleadores de la Serie A" recordó nítidamente, en una entrevista publicada en 2008 por La Gazzetta dello Sport, la infancia de sus hijos: "En las vacaciones íbamos todos juntos a recoger hongos o a pescar. Pero si no había pelota, no estaban contentos. Filippo jugaba al fútbol y allí estaba Simone detrás. Siempre han sido muy cercanos. Filippo, aún hoy, es muy protector con su hermano: es el mayor, siente que tiene que ser el más responsable".
Pippo, la gran inspiración de "Inzaghino" en su carrera como jugador: ¿y un eclipse?
El barrio y la prensa italiana rebautizaron a Mone como Inzaghino y, aunque roce los 50 años, mantuvieron el apodo durante décadas. Se trata de un diminutivo para quien nació después, pero también para quien era el menos exitoso.
Filippo y Simone parecían gemelos, pero no lo eran: físicamente muy parecidos, ambos delanteros y con un semblante que invitaba a la confusión. La forma de esclarecer de qué hermano se estaba hablando era concluyente y peyorativa: "el Inzaghi bueno, el campeón del mundo".
Tras su retiro, el palmarés de Pippo ostenta tres Scudettos, dos UEFA Champions League, dos Supercopas de Europa y un Mundial de Clubes. Mientras que con la Azzurra levantó la Copa del Mundo 2006 y anotó 25 goles en 57 partidos. Mone, en cambio, tiene un gran currículum, pero definitivamente más modesto que el de su hermano: una liga italiana, tres Copas Italia y una Supercopa. Con la Selección, solo tres partidos y cero goles registrados.
Filippo fue Capocannoniere en 1996/97 (lo que lo catapultó de Atalanta a Juventus), fue mejor jugador del mundo en 2007 y MVP de la Champions que ganó con Milan en la temporada 2006/07 (con doblete incluido en la final vs. Liverpool), entre otros reconocimientos.
La comparativa de sus trayectorias como goleadores también es contundente: Pippo anotó en total 288 goles en su carrera, contra los 90 de Simone.
¿El contraste constante entre hermanos dañó su vínculo? Según los propios protagonistas cuentan, todo lo contrario.
A Simone le encanta aclarar en público que su hermano fue su gran inspiración, su guía y su sostén. "Siempre he tenido a mi hermano a mi lado. Pippo ha sido un punto de referencia para mí en la vida. Es un ganador, ha logrado todos los récords posibles", contó en una entrevista.
Y remarcó también: "Para mí es fácil hablar de Filippo; es como si fuéramos gemelos, a pesar de los tres años de diferencia. Ha sido fundamental en mi crecimiento".
Los elegios son recíprocos y el hermano mayor también tiene su postura sobre las comparaciones: "Simone era más talentoso que yo, pero tuvo mala suerte con las lesiones. Si no hubiera tenido problemas de espalda, habría logrado más que yo. Técnicamente, era superior".
Incluso, una vez en el Festival del Deporte de Trento, Filippó dijo: "Simone siempre fue mejor que yo en todo".
El rol de entrenador, donde Simone supera a Filippo
El primero en retirarse fue Simone en 2010, con la camiseta de Lazio. Dos años más tarde lo hizo Filippo, un 13 de mayo de 2012 y después de marcar el gol de la victoria de Milan ante Novara. "Si hubiera escrito un guion sería así, con el último tanto de mi carrera ante mi afición", decía aquella tarde el mayor de los Inzaghi en zona mixta.
Cuando colgó los botines, Pippo agarró Allievi, el equipo juvenil de Milan. Así fue que más tarde, por ser un hombre del club, terminó encontrando prácticamente su primera experiencia como DT en la Serie A, nada menos que en el Rossonero. De allí se fue despedido en 2015 y migró a la tercera categoría con Venezia, club que ascendió a la Serie B.
Volvió a la máxima competencia con Bologna en 2018, pero fue despedido al año siguiente. Ascendió con Benevento, pero luego no aseguró la permanencia. En 2021 asumió en Brescia y fue destituido en 2022. Pasó a Reggina, luego a Salernitana, donde también lo despidieron. Actualmente está en Pisa, equipo al que devolvió a la máxima categoría después de 34 años.
Como entrenador, el rol se ha invertido entre los hermanos Inzaghi y es Simone el que engrosa el palmarés familiar.
Al igual que Pippo, Mone arrancó su carrera como DT en las inferiores del club en el que se retiró y luego asumió el mando del primer equipo. En 2016 tomó las riendas de Lazio y lo llevó a la final de la Copa Italia, aunque perdió con Juventus. Su equipo tuvo revancha en la temporada siguiente y le ganó a la Vecchia Signora la Supercopa de Italia 2017/18. Este trofeo volvió a conseguirlo en 2019/20, otra vez contra la Juve, y el año anterior levantó la Copa Italia.
Con tres títulos en Lazio, Simone se marchó a Inter, donde no hizo más que ratificar su tremendo potencial como entrenador.
El menor de los Inzaghi tomó el lugar de Antonio Conte en el Nerazzurro el 3 de junio de 2021 y el 12 de enero de 2022 ganó la Supercopa de Italia, al tiempo que fue subcampeón en la Serie A, y se coronó en la Copa Italia.
En la temporada 2022/23 volvió a ganar la Copa y metió al Inter de Lautaro Martínez en la final de la UEFA Champions League que perdió ante el Manchester City de Pep Guardiola.
Se viene una nueva final de la Champions League, la oportunidad de oro para Simone
El 10 de junio de 2023, Manchester City se consagró campeón de la Champions por primera vez en su historia y le quitó la chance al Inter de Simone Inzaghi de levantar la Orejona.
Se trató de una definición parejísima que no reflejó ni por asomo el favoritismo previo que tenía el equipo inglés, y se decidió simplemente porque fue el único que acertó el gol (Rodri fue quien lo anotó).
Filippo, que siempre ha caminado junto a Mone y lo ha enaltecido cada vez que pudo, opinó sobre la gran trayectoria de su hermano como DT: "Mi hermano es una persona íntegra que le hace bien al fútbol. Técnicos como él y Ancelotti son esenciales para este deporte".
Mientras Filippo todavía está celebrando el ascenso de la Serie B a la Serie A junto a Pisa, este 31 de mayo, el otro Inzaghi volverá a dirigir en una final de la UEFA Champions League. El técnico que definió codo a codo la lucha por el Scudetto contra Napoli, condujo al Inter hasta la gran cita en el Allianz Arena de Múnich, donde esperará el PSG de Luis Enrique.
La final de la Champions, que se puede ver en vivo por Disney+ (solo para Sudamérica), será una oportunidad espectacular para que Inzaghino suelte ese diminutivo que aún arrastra de su juventud, se desprenda definitivamente del mote de "el hermano de Pippo" y grabe a fuego el nombre "Simone", así, a secas, en el gran libro de la historia del fútbol.
