A unas horas de que acabe el 2016 para dar paso al 2017, la temporada regular de la NFL en curso todavía tiene una jornada por disputarse antes de que arranque la postemporada en camino hacia el Super Bowl LI.
Sin embargo, eso no impide hacer un recorrido por los últimos 12 meses para recordar lo más destacado en el fútbol americano profesional.
1."Las defensivas ganan campeonatos". Nuevamente, el equipo campeón del Super Bowl hizo bueno el viejo lema, por todos conocido.
Guiados por una defensiva agresiva e incansable, los Denver Broncos agobiaron a la línea ofensiva de los Carolina Panthers para conquistar el Super Bowl 50 en el Levi's Stadium de Santa Clara, California.
Rápidamente, se hizo evidente que los tackles ofensivos de Carolina tendrían problemas con los ataques desde el exterior de Von Miller y DeMarcus Ware, mientras Malik Jackson hizo un gran trabajo para colapsar el bolsillo de protección desde el interior. El resultado fue un Cam Newton golpeado, asediado y frustrado, que apenas pudo completar 18 de 41 intentos de pase para 265 yardas, sin touchdowns y con una intercepción. Además, Newton --Jugador Más Valioso de la NFL reinante-- sufrió dos balones sueltos que generaron touchdowns para Denver, sumados a otros dos balones sueltos del fullback Mike Tolbert que redondearon una actuación ofensiva para el olvido de los Panthers.
Ofensivamente, el juego terrestre de los Broncos fue la perfecta contracara de la defensiva, controlando el reloj de juego y el ritmo del partido. C.J. Anderson acumuló 90 yardas y un touchdown en 23 acarreos, liberando al mariscal de campo Peyton Manning de la carga de tener que ganar el partido con su brazo. Sólo fueron 13 de 23 pases completos para 141 yardas, sin touchdown y con una intercepción, para el futuro miembro del Salón de la Fama, quien finalmente consiguió su segundo anillo de Super Bowl para igualar a su hermano menor, Eli Manning.
2. El retiro del "Sheriff". La imagen fue memorable: Manning enfundado en los colores de los Broncos, sosteniendo por segunda ocasión el Trofeo Lombardi.
Entonces, muchos contuvieron el aliento.
Se pensaba que no había mejor momento para que Manning anunciara lo que muchos sospecharon desde hacía varias semanas, si no es que meses: el Super Bowl sería el último partido de NFL de Manning. Después de todo, estaba el audio del final del Juego de Campeonato de la AFC, cuando un micrófono captó a Manning confiando a Bill Belichick: "Este podría ser mi último rodeo".
Sin embargo, no llegó ningún anuncio en los instantes posteriores al triunfo del Super Bowl, pese a un escenario que parecía de ensueño: la yarda 50 de un campo cubierto de confetti y el trofeo más codiciado de la liga en las manos.
Hubo que esperar casi un mes para que llegara el anuncio oficial: los Broncos revelaron mediante un comunicado el domingo 6 de marzo que el pasador había informado a la franquicia la noche previa, que no jugaría más. Los Broncos aprovecharon para anunciar una conferencia de prensa para el lunes subsecuente, donde Manning recapitularía algunos de los momentos más memorables de una legendaria carrera que abarcó 18 años y prácticamente todos los récords significativos para un mariscal de campo en la NFL.
Un emocionado y conmovido Manning charló sobre su primer juego en la liga --frente a los Miami Dolphins de su ídolo Dan Marino--, de ex compañeros como Marshall Faulk y Marvin Harrison, de las palabras que le ofreció Johnny Unitas en el primer juego de los Indianapolis Colts de regreso a su antigua casa, Baltimore, de su tiempo en la Universidad de Tennessee, del triunfo en el Super Bowl XLI, de su mudanza a Denver, de sus coaches, de su padre, su abuelo, y sus hermanos, de su archirrival Tom Brady, y de lo mucho que extrañaría los juegos sobre el emparrillado.
Posiblemente, la decisión de Manning ya estaba hecha desde antes, pero el mítico N° 18 quería estar seguro al 100 por ciento. Al final, fue una emotiva charla de despedida de uno de los más grandes en jamás lanzar un ovoide, y para el resto de nosotros, un placer haberlo visto operar en un momento de cambio para la posición.
3. Los quarterbacks se vuelven a apoderar al draft. No se trata únicamente del hecho de que fueron dos mariscales de campo los que escucharon su nombre en los dos primeros turnos del sorteo universitario pasado.
Por supuesto, eso es de por sí, un hecho significativo.
Sin embargo, la mejor muestra de cuánto vale la posición en la NFL contemporánea es el costo combinado que tuvieron que pagar Los Angeles Rams, Philadelphia Eagles y Broncos por Jared Goff, Carson Wentz y Paxton Lynch, pasadores elegidos en la primera vuelta, respectivamente.
Los Rams acordaron un canje dos semanas previo al draft que les permitió ascender desde el sitio N° 15 al N° 1 en el orden de la primera vuelta, pagando a los Tennessee Titans dos selecciones de primera ronda (2016 y 2017), dos selecciones de segunda ronda (2016 ambas), y dos selecciones de tercera ronda (2016 y 2017); Los Angeles recibió también selecciones de cuarta y sexta ronda del 2016. Allí anunciaron el nombre de Goff desde el podio.
Una semana más tarde, los Eagles --quienes también estuvieron en discusiones por la primera selección global del draft-- ascendieron desde el puesto N° 8 al N° 2 al acordar un intercambio con los Cleveland Browns. Por la oportunidad de tomar a Wentz, Philly cedió --aparte de su selección de primera ronda del 2016-- la selección de primera ronda del 2017, la selección de segunda ronda del 2018, las selecciones de tercera y cuarta ronda del 2016, y la selección de cuarta ronda del 2017; Cleveland entregó también una selección de cuarta ronda del 2017.
Finalmente, ya iniciado el draft, los Broncos fueron el equipo que ascendió peldaños suficientes en la segunda mitad de la primera ronda para seleccionar a Lynch. En el intercambio de posiciones con los Seattle Seahawks, Denver pagó para pasar del escalón N° 31 al N° 26 una selección de tercera ronda.
¿Los réditos?
Goff inició el año como tercero en el orden, no se hizo con la titularidad hasta la Semana 11, y perdió los seis partidos que inició hasta el momento. Los Rams pasaron de un 7-9 en el 2015 a un 4-11 con un partido pendiente, y el entrenador en jefe Jeff Fisher perdió su empleo en el proceso.
Wentz recibió la titularidad de último momento antes del inicio de la campaña regular cuando Philly envió a Sam Bradford en canje a los Minnesota Vikings --quienes a su vez se necesitaban cubrir por la lesión a Teddy Bridgewater-- y a una jornada del final de temporada, sólo aspiran a igualar su marca de 7-9 del año pasado, en el mejor de los casos.
Lynch nunca pudo quitarle los controles ofensivos a Trevor Siemian, ni siquiera cuando el equipo se enfiló en una racha negativa de tres derrotas consecutivas en la recta final --anotando un combinado de 23 puntos entre los tres encuentros-- y peleaban para mantener vivas sus esperanzas de postemporada. Lynch inició dos partidos, en la Semana 5 y Semana 13, ambos por lesiones a Siemian, y se fue con registro de 1-1, al tiempo que los campeones reinantes de la NFL eran eliminados de la postemporada.
4. Regresan los Rams. Después de varios años de pleitos, el propietario mayoritario de los entonces St. Louis Rams, Stan Kroenke, recibió aprobación por parte de la NFL de mudar a su equipo de regreso a Los Angeles, donde jugaron de 1946 a 1994 --los últimos 15 años radicaron en Anaheim, realmente--, para dejar atrás el avejentado Edward Jones Dome.
Kroenke, quien irónicamente fue pieza instrumental para asegurar la mudanza de los Rams de St. Louis a mediados de los 1990s cuando la propietaria mayoritaria del equipo todavía era Georgia Frontiere, ya había intentado sacar a su equipo del domo en St. Louis --ahora conocido como The Dome at America's Center--, o al menos asegurar fondos suficientes para renovarlo de manera tal que se mantuviera entre los 10 mejores estadios de la NFL.
Los Rams presentaron formalmente una propuesta de estadio para el suburbio de Inglewood en enero pasado, mientras que en paralelo, los Oakland Raiders y San Diego Chargers se combinaron para presentar una propuesta conjunta para el suburbio de Carson City.
La liga aprobó la mudanza de los Rams al tiempo que rechazó la propuesta alterna. Por si fuera poco, la NFL concedió a los Chargers, en primer lugar, y subsecuentemente a los Raiders en caso de que el equipo de San Diego decida en contra de ejercerla, la posibilidad de unirse al proyecto de Inglewood en el futuro cercano.
Las mudanzas no parecen haber terminado. Se reporta ampliamente que la Familia Spanos, propietaria de los Chargers, se mudarán a Inglewood con los Rams a partir de la temporada que viene, al tiempo que los Raiders trabajan sobre una posible mudanza a Las Vegas.
Y, ¿cómo le fue a los Rams de "regreso en casa"? Nada bien. Ocupando el Memorial Coliseum para jugar y el campus de la California Lutheran University en Thousand Oaks para entrenar, los Rams han podido acumular apenas una marca de 4-11, perdiendo por despido a su head coach en el proceso.
5. Se desinfló el escándalo del "Deflategate". Transcurrieron casi 550 días a un costo que rebasó los 20 millones de dólares pero, finalmente, la saga de los balones del Juego de Campeonato de la AFC de la campaña del 2014 con menor presión de la requerida, llegó a su ansiado final.
El 15 de julio pasado, Brady, mariscal de campo de los New England Patriots, declaró que no pelearía más en contra del comisionado de la NFL, Roger Goodell, y que aceptaría la suspensión de cuatro encuentros por su supuesto rol en el incidente.
Después de una investigación llena de huecos y un proceso legal caro y tardado, la liga se salió con la suya. Más que la sanción impuesta a Brady, fue una lucha por dejar en claro, y con el soporte de un dictamen emitido por un tribunal federal, que las medidas disciplinarias impuestas por Goodell tendrían pocas posibilidades de ser disputadas en el futuro en la corte por el sindicato de jugadores, gracias a las provisiones aceptadas por ambas partes en el más reciente contrato colectivo. Por si fuera poco, se envió un mensaje claro y contundente al resto de los equipos: cooperar con la liga en toda pesquisa --consejo que claramente siguieron al pie de la letra los New York Giants después de usar ilegalmente radios de comunicación de dos vías durante un partido, para escapar con una sanción minúscula-- bajo pena de recibir un castigo ejemplar.
Mientras tanto, la liga ha recopilado toda la información pertinente al comportamiento de sus balones en todas las condiciones climáticas posibles a lo largo de casi dos temporadas completas desde el incidente, pero ha decidido en contra de revelar dicha información, lo que poco ayuda a sustentar su argumento en contra de Brady.
Sin su mariscal de campo franquicia, los Patriots arrancaron la campaña de manera admirable con Jimmy Garoppolo y Jacoby Brissett en los controles, registrando una marca de 3-1 en el arranque de temporada, en camino a un 13-2 ya con el regreso de Brady que los tiene como el mejor equipo de la Conferencia Americana en lo que va del año.
6. Cambio de guardia en el rancho. La temporada regular de los Dallas Cowboys pintaba positiva desde el receso de campaña.
Los Cowboys recuperarían al mariscal de campo Tony Romo y al receptor abierto Dez Bryant de lesiones que les hicieron perder un combinado de 19 partidos en el 2015, un año después de alcanzar la Ronda Divisional de los playoffs, donde cayeron ante los Green Bay Packers, en parte gracias a una debatible decisión de los oficiales respecto a una recepción del propio Bryant.
Con el regreso de Romo y Bryant --quienes se han combinado para seis selecciones de Pro Bowl-- los Cowboys pensaron que el camino a la postemporada sería nuevamente accesible. El resultado se dio: Dallas regresará nuevamente a la postemporada, aunque la senda que los llevó hasta ahí no fue la prevista antes del inicio de la campaña.
El primer factor de cambio fue la fractura de tobillo que sufrió Kellen Moore, el primer suplente de Romo. Luego, vino una nueva fractura del propio Romo en la espalda, sufrida en un partido de pretemporada ante los Seahawks. En ese momento, la campaña repentinamente parecía tomar el mismo rumbo que la previa: un carrusel de mariscales de campo que generó derrota tras derrota.
Nadie pudo prever lo que en realidad ocurriría.
El novato de cuarta ronda, Dak Prescott, tomó los controles de la ofensiva y nunca los soltó. El producto de Mississippi State fue conduciendo a los Cowboys, semana tras semana, a un triunfo detrás de otro, hasta el punto de que el regreso de Romo dejó de importar para efectos de la alineación titular. El nivel de juego de Prescott, combinado con la actuación de calibre JMV del también novato, Ezekiel Elliott, tiene a los Cowboys con la mejor marca de la Conferencia Nacional, y empatando la marca de triunfos para una campaña de la franquicia, con una fecha por jugar.
El debate en Dallas gira ahora en torno al futuro de Romo, posiblemente fuera del club, y las expectativas para la actual escuadra de los Cowboys apuntan al Super Bowl LI.
7. Regresa la NFL a México. Once largos años debieron transcurrir para que la cancha del Estadio Azteca volviera a vestirse de rayas con el objetivo de recibir un encuentro de NFL. El inmueble que recibió el primer partido de temporada regular fuera de los Estados Unidos --un triunfo de los Arizona Cardinals sobre los San Francisco 49ers por 31 a 14 del 2 de octubre del 2005-- esperó pacientemente su turno en la repartición de juegos mientras los míticos estadios de Wembley y Twickenham en Londres, y hasta el Rogers Centre de Toronto, recibían eventos.
Los Raiders fungieron como el equipo local, recibiendo a los Houston Texans en lo que a la postre fue el primer "Monday Night Football" fuera de territorio estadounidense.
El renovado Azteca --que sacrificó cantidad por calidad en cuanto a la capacidad total de asistentes y construyó vestidores especiales para el encuentro, además de mejorar sustancialmente el área de prensa para el partido-- fue testigo de un emocionante duelo que vio a los Raiders asegurar en ese instante el liderato de su división gracias a una remontada de cuarto periodo que incluyó dos pases de anotación de Derek Carr para regresar a casa con una victoria de 27-20.
No hay otra manera de calificar el evento más que de exitoso, desde el hecho de que las entradas para el encuentro se agotaron en cuestión de minutos, pasando por el FanFest en el Bosque de Chapultepec y hasta la celebración del juego mismo, con solamente algunas excepciones como los puntos negativos del fin de semana, como el incidente del rayo láser en el rostro de Brock Osweiler, mariscal de campo de los Texans.
Mark Davis, propietario de los Raiders, quedó tan complacido con el evento que discutió públicamente su disposición para volver a ceder un juego de local con tal de regresar a jugar al Azteca el año que viene.
8. Los 201 de Brady. Una vez fuera del camino el obstáculo de la sanción por "Deflategate", Brady se enfocó en lo que mejor sabe hacer: ganar partidos de NFL.
Con una victoria por 26-10 sobre los Rams en la Semana 13, el producto de la Universidad de Michigan rompió el empate que tenía con su archirrival Manning por la mayor cantidad de triunfos como quarterback titular de la NFL, alcanzando la cifra de 201, entre partidos de temporada regular y playoffs.
El legendario Brett Favre, quien tuvo posesión de la marca por algunos años con 199 victorias hasta que Manning la arrebatara con el triunfo del Super Bowl 50, envió un mensaje de felicitación a Brady, señalando que "201 victorias como mariscal de campo de la NFL es absolutamente increíble".
Hasta la Semana 16, ese total se ha elevado a 204, y para un Brady que ha manifestado su deseo de seguir jugando en la NFL pasados los 40 años de edad, es difícil imaginar hasta dónde puede llegar esa cifra.
9. Browns coquetearon con la marca que nadie quiere. Tuvieron que pasar 16 largas jornadas y 15 sufridos partidos para que Cleveland conociera su primera victoria de la campaña.
En un duelo cerrado ante los Chargers que se decidió hasta los últimos segundos --los Bolts condujeron el ovoide campo abajo en los instantes finales, y con apenas un suspiro restante en el reloj de juego, intentaron gol de campo de 43 yardas que fue fallado por Josh Lambo--, los Browns recibieron un regalo navideño imposible de rechazar: un triunfo.
Al término del partido, el entrenador en jefe Hue Jackson y el tackle izquierdo Joe Thomas --único jugador de Cleveland que recibió invitación para el Pro Bowl, la décima en su ilustre carrera--, lloraron juntos la primera victoria del club en la campaña.
"Lloré como un bebé junto a él [Thomas], para ser muy honesto con ustedes", admitió Jackson al día siguiente en su conferencia de prensa.
Jackson fue una de las contrataciones más aplaudidas en el pasado receso de temporada, pero es muy difícil imaginar que hubiera sobrevivido en el puesto de haberse concretado el 0-16 en Cleveland, con todo y que los Browns se vieron obligados a echar mano de cinco mariscales de campo distintos, sin contar el periodo en que Terrelle Pryor dejó por un momento su nueva posición de receptor abierto para volver bajo centro.
Las comparaciones entre los Browns y equipos colegiales dominantes como Alabama están fuera de lugar, pero no hay duda de que era crucial para su ciudad, que se llevó un título de la NBA cortesía de los Cleveland Cavaliers, y un subcampeonato de la MLB cortesía de los Cleveland Indians, evitar convertirse en el segundo equipo 0-16 en la historia de la NFL, después de los Detroit Lions del 2008.
10. Descenso en los ratings televisivos. Una caída de hasta el 10 por ciento en la audiencia televisiva de los partidos de NFL respecto a los números del año pasado fue suficiente para que Goodell tuviera que salir a discutir públicamente el problema.
Durante la junta con los propietarios de la liga en el pasado mes de octubre, el comisionado quiso mostrar una actitud de calma, señalando que pese a que se investigan algunas de las posibles causas que ocasionaron una baja en números, no era momento para caer presas del pánico.
"Cuando ves los índices tienes que ir más lejos que eso", declaró Goodell en octubre pasado. "Es la audiencia, pero también cuánto tiempo están sintonizados y muchas veces, la gente dejará un partido por cualquier razón, ya sea por cambiar a otro programa o si el partido no es tan competitivo".
Goodell volvió a tocar el tema hace un par de semanas, cuando la liga registró una recuperación parcial de sus números.
"Se trata de un rebote alentador", expresó a Darren Rovell de ESPN el comisionado de la liga, quien también aprovechó para descartar la noción de que el producto sobre el campo estaba sufriendo una caída de calidad. "Estamos teniendo nuestra temporada más competitiva desde principios de los 1930s".
Goodell señaló que la liga ha enfocado su atención en el ritmo de los juegos, más que en la duración de los mismos, y uno de los primeros experimentos que condujo la NFL en el tema ocurrió en la Semana 16, cuando se variaron los momentos en que fueron presentados diversos anuncios comerciales, así como su extensión, aunque todavía falta para saber a ciencia cierta qué efecto tendrá esta medida con la audiencia.
