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Una mirada a los próximos cinco años de los Cachorros

Lo primero que salta a la vista cuando vemos nuestros Power Rankings del Futuro, debidamente actualizados y publicados esta semana, es el equipo que aparece en el No. 1. Son esos adorables Cachorros de Chicago, y no solo porque sean el equipo mejor posicionado, sino por su amplio margen respecto a quien le sigue en segundo lugar.

De hecho, la diferencia entre los Cachorros y el equipo en el puesto No. 2, los Dodgers de Los Angeles, fue más grande que la que existe entre los Dodgers y el equipo en el noveno puesto (los Yankees de Nueva York). Los Cachorros están en un mercado grande y tienen una base de fanáticos fuerte, un gran sistema de fincas y la que es posiblemente la mejor oficina central en el béisbol, lo que los convierte en una apuesta sólida si tienes que seleccionar al mejor equipo en el béisbol en los próximos cinco años.

Decidí echar una mirada al futuro y poner por escrito algunas proyecciones para ilustrar el futuro brillante que tienen los Cachorors, pero en un caso de buena suerte al extreme, el futuro Dan Szymborski llegó en su DeLorean y me entregó una copia de su columna escrita el 5 de noviembre de 2020. Aunque me sentí un poco alarmado que aparentemente el futuro Dan había perdido más pulgadas de cabello que pulgadas de cintura, siempre es bueno echarle una pequeña ojedada al futuro:

Pandemonium en el Lado Norte
Escrito por Dan Szymborski
5 de noviembre de 2020

Mientras nos acercamos al final del 2020, es buen momento para reflexionar sobre las sorpresas que hemos visto este año. Ahora tenemos autos que se conducen solos, cerveza que causa pérdida de peso, y lo que es más sorprendente, un campeonato de Serie Mundial de los Cachorros de Chicago. Es apropiado que la mente maestra que estuvo detrás del proceso que terminó la maldición del Bambino y le dio el campeonato a Boston en el 2004 (Theo Epstein) fuese la figura clave para erradicar la maldición que azotó a los Cachorros por 112 años.

Aunque estos Cachorros apenas ganaron la Serie Mundial este año, en una era en la que 10 equipos llegan a la postemporada, es apropiado catalogar este equipo como una dinastía. El crecimiento de la División Central de la Liga Nacional como la división más poderosa en la década, sobrepasando al Este de la Liga Americana, significó que los Cachorros (junto con los Piratas de Pittsburgh y los Cardenales de San Luis) tuvieron el camino más difícil hacia un banderín divisional.

El tener más dinero para gastar que los Cerveceros de Milwaukee o los Rays de Montreal sin duda ayudó a los Cachorros a retener su nucleo posicional, pero las claves de su éxito siguen siendo las decisiones que se tomaron al final de su reconstrucción hace cinco años. Luego de ganar 97 partidos en el 2015, un total sorpresivamente alto para un equipo que todos daban como en ascenso, Epstein y Co. fueron muy cuidadosos en no tomar esos resultados como una razón para mantenerse quietos, sino como un motivo para seguir adelante.

El firmar a David Price con un contrato de siete años envió la señal de que el equipo estaría haciendo más que simplemente llenar la rotación de forma adecuada detrás de Jon Lester and Jake Arrieta y esperar porque las cosas salieran bien. Aunque Mets de Nueva York han tenido la mejor rotación de todo el deporte en estos pasados cinco años, el trío de Lester/Arrieta/Price fue el mejor en todo el béisbol.

El establecimiento de Kris Bryant, a quien se le dio recientemente una extensión de contrato, como el mejor antesalista - una selección fácil una vez que Manny Machado se movió de vuelta al campocorto - le dio a los Cachorros un jugador franquicia mejor que Anthony Rizzo sobre el cual construir el roster, y Bryant ya luce como que camina por un sendero seguro hacia Cooperstown. Desde el inicio de la temporada 2016, Bryant ha conectado 153 cuadrangulares junto con sus números de .265/.370/.498, para un WAR de 25.6. Eso lo coloca con un WAR de 31.5 (según baseball-reference.com) en su sexta temporada en las mayores, lo que lo coloca en una compañía histórica en cuanto a los antesalistas.

Aunque a Bryant todavía le queda un largo trecho por recorrer, y a pesar de que muchas cosas todavía pueden salir mal (ver a Art Devlin en la lista más arriba), sus probabilidades de llegar al Salón de la Fama ciertamente lucen mejor que las del ahora presidente electo LeBron James de ganar el puesto hace un año.

Por supuesto, Bryant no es la única parte impresionante de la alineación de los Cachorros. Aunque sus 153 bambinazos constituyen un buen número para su corrida de cinco años, ese número ni siquiera fue el líder de los Cachorros. Ese honor le correspondió al jardinero izquierdo Kyle Schwarber, quien a pesar de no haber ganado ni un solo Guante de Oro en el izquierdo, conectó 164 jonrones en ese mismo periodo de tiempo y lideró la liga con 41 en el 2019. Apodado"Súper Nintendo" Schwarber por el ex escritor y ahora dueño de Montreal Jonah Keri, el total de jonrones de Schwarber en las pasadas cinco campañas es el segundo mejor en el béisbol detrás de Giancarlo Stanton,y con Stanton jugando ahora con los Yankees, Schwarber luce como el favorito para liderar la Liga Nacional en tetrabatazos en las siguientes dos o tres temporadas.

No muchos equipos se hubiesen quedado con Javier Báez luego de sus problemas en los inicios de su carrera en las mayores, pero a pesar de los huecos que sigue teniendo en su juego, se las arregló para terminar con un WAR por encima de 2 en cada temporada desde su año parcial en el 2015, gracias en gran parte a su poder. Báez no es un tipo que se embase mucho, siendo su porcentaje de embasamiento de .306 en la temporada 2020 el mejor de su carrera, junto con sus números de .248/.306/.479. Pero su guante es lo suficientemente bueno como para mantenerlo en la segunda base. Con Addison Russell (un chico con WAR de 3-4 por temporada) en el campocorto, no es como que los Cachorros tengan problemas en ese puesto. A pesar de que Starlin Castro se recuperó luego de ser cambiado para promediar 2.4 victorias por temporada en las últimas cinco campañas, el equipo eligió los dos jugadores del medio del cuadro correctos para quedarse con ellos. Ahora ciertamente los Rojos de Cincinnati terminarán lamentando el contrato de cinco años que le dieron a Castro, pero ese es un lament para otra columna.

¿Y cómo nos podemos olvidar de Rizzo? En la temporada 2015, dejó en claro que sus números de .286/.386/.527 en el 2014 no fueron casualidad, con un WAR de 6.2, sexto entre los jugadores de posición en la Liga Nacional. A pesar de que conectó menos jonrones en las temporadas siguientes que Bryant y Schwarber, sus números en el periodo 2016-2020 de .270/.376/.500 con 149 cuadrangulares (WAR de 24.6) lo mantuvieron en la élite de los inicialistas en el deporte. Ahora es agente libre - es sorprendente que la opción de equipo de Rizzo por $14.5 millones en el 2020 fue la mayor cantidad que haya recibido en su carrera - Rizzo está ahora en la parte errónea de los 30 años, pero eso no ha detenido a otros equipos de sobrepagarle a un primera base en esa situación (¡Te estoy mirando a ti, Chris Davis!)

El sistema ZiPS no ve a Albert Almora superando sus números de .271/.301/.413 de 2020. Con un guante con valor de +10 en, es lo suficientemente decente (WAR de 2.4 en 2020), pero es duro extenderle el contrato más allá de sus años de agencia libre dado el dinero que están recibiendo en estos días los jardineros centrales. Sí, la tecnología de hologramas de MLB.TV le ha dejado mucho dinero a MLB, pero los Cachorros tienen muchos jugadores cerca de la agencia libre por los cuales tendrán que pagar. Incluso en un mercado grande, los dueños de los Cachorros no van a gastar $500 millones anuales como los Dodgers.

Sin embargo, todas las cosas buenas tienen un final. Los jugadores baratos se convierten eventualmente en caros y el equipo tendrá que tomar algunas decisiones difíciles sobre jugadores como Rizzo y Jorge Soler en este invierno. Los próximos cinco años para los Cachorros lucen más duros que los pasados cinco, pero las banderas soplan por siempre, y ahora mismo ya tienen una bien grande en el Wrigley.

Si algo nos ha enseñado las películas sobre viajes en el tiempo, es que el futuro es incierto. Todavía no hemos visto las tablas flotantes. El futuro sigue sin escribirse hasta que ocurre, y esta franquicia de los Cachorros no ha escrito todavía su final feliz. Pero si tienen que apostar, pueden hacerlo peor que apostar al Azul Cachorro de que van a terminar la década a lo grande. Y quizás yo comience a buscar comprar ese DeLorean.