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Patricio Prieto: "Siempre me gustó ganarme el respeto de los buenos, y la forma es enfrentarlos y competir"

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Patricio Prieto: "Arranqué jugando al fútbol, pero por el ambiente me fui" (2:38)

El escolta de Nacional comentó las diferencias que observa entre el fútbol y el básquetbol infantil. (2:38)

Patricio Prieto, campeón de la Liga Uruguaya de Básquetbol 2024/2025 con Nacional y jugador de la Selección Uruguaya, conversó en exclusiva con ESPN sobre su juego, los títulos logrados con el Bolso, el desafío de ganarse el respeto de los mejores compitiendo a máxima intensidad y su alejamiento del fútbol cuando era un niño.

“Esta cancha en realidad no la pinté; fue cuando no había piso flotante, sino cuando era pedregullo. Y no era sólo yo, sino que también había pila de mis compañeros, mi familia y parte de la directiva de las formativas”.

El Pato recibió a ESPN Uruguay en el Polideportivo de Nacional luego de practicar sólo con su primo durante un buen rato. Es lunes 21 de julio, apenas mes y medio después de que levantase el título de la LUBB con Nacional tras vencer de forma épica en las finales a Aguada. Falta bastante aún para la próxima Liga (el 10 de agosto sería confirmado para integrar el plantel de Uruguay en la AmeriCup 2025), pero siempre está esa búsqueda de ‘transformar esas ganas y energía en talento’.

Con apenas 22 años (Prieto nació el 7 de diciembre de 2002), este base o escolta fue MVP en las finales y capitán del equipo que en diciembre de 2024 también se había consagrado campeón de la Liga Sudamericana de Baloncesto.

Sobre su rol como líder, Prieto busca ser ‘un capitán democrático’ y contagia más desde el ejemplo que desde las palabras, con detalles que colaboran con el resto, como cuando al volver del entretiempo es quien lleva la bolsa de pelotas.

“Eso siempre, sobre todo es para ayudar a quienes son parte de la familia como el equipier. Cada vez que salgo del calentamiento principal también soy quien lleva el agua o intento llevar lo primero que puedo agarrar porque es dar una mano también, y le hago las tareas más simples a los demás. Los ayudo porque sé que ellos hacen mucho por nosotros y que lleve algo a mí no me molesta y a ellos les facilita el trabajo”.

E indicó que el día a día de los tricolores fue clave para los dos títulos obtenidos en la temporada: “Uno juega como entrena, eso es así. No hay de otra. Yo me gané mi lugar en la Primera división entrenando como si fuesen partidos, como si me estuviera jugando la vida. Es la forma de llegar y de competir de verdad”.

Además, la unión con sus compañeros, a quienes ha definido como ‘obreros’, les ha permitido poner al equipo por delante de las individualidades.

“Creo que todavía no he caído del todo, ni de la Liga ni de la Sudamericana. Fue un logro increíble para la institución. Estoy muy contento por la institución y por mis compañeros, porque sé que en el currículum que se hace uno de basquetbolista lo que pesa son los títulos y las cosas que ha ganado y ha logrado. Me alegro por mis compañeros que se lo merecían desde un principio, fue un desgaste total: mental, emocional y físicamente. Todos dejamos todo en la práctica y nos íbamos hasta lastimados porque luego sabíamos que íbamos al partido y era otro tipo de dinámica, y nosotros ya estábamos preparados”.

Medirse ante los mejores

Sabiendo que de él depende el intentarlo y dejarlo todo, y que para ganar hay más factores en juego, Prieto fue el encargado de marcar en las finales a Donald Sims.

“Es un lujo. Sims es uno de los mejores extranjeros que ha pisado esta liga. Estoy contento con los desafíos y él es uno de los mejores desafíos que me ha tocado enfrentar. Es un distinto y hay que valorarlo, sobre todo para la Liga porque a mí me ayuda a mejorar, a su equipo lo ayuda para salir campeón… Yo lo tomo como un gran desafío y una linda competencia”.

Y agregó sobre el estadounidense: “Es distinto por la velocidad. Porque en todo momento te puede buscar una ventaja. Por ejemplo, hay jugadores que son más peligrosos si los mandás para la derecha que para la izquierda. Pero si a Sims lo mandás para la derecha, hace algo; y si lo mandás para la izquierda, también. Entonces te genera de todos lados. Tampoco le podés dejar el tiro o que ataque el aro porque es bueno finalizando; es el jugador que tiene menos déficit de habilidades en la cancha. Es complicado decidir qué hacer con él. Es un lindo desafío que lleva a que yo busque ‘negarle todo’. Es imposible, pero es el intento”.

De los compatriotas que ha tenido en frente, Prieto destacó a Luciano Parodi, hoy compañero en Nacional: “Es buenísimo. Tiene, como Sims, esa habilidad de sacar ventaja ante cualquier mínimo desliz defensivo. Todo el tiempo tenés que estar concentrado y pensando cómo te va a sacar la ventaja para negarla. Luciano tiene una habilidad para imaginar jugadas en el momento, en milésimas de segundo, y que el defensa no espera”.

“Cuando Prieto se pone con esa intensidad, se te hace muy incómodo jugar”, valoró su colega y ex compañero en Nacional Federico Pereiras en ESPN. Pereiras también narró parte de su trayectoria y afirmó que ‘en formativas me gustaba defender al mejor, era como una prueba’.

Prieto comentó: “Me pasaba lo mismo en juveniles. Y al mismo tiempo, un deportista a buen nivel busca ganarse respeto y uno se gana el respeto demostrando. Siempre me gustó ganarme el respeto de los buenos, y la forma de ganarse el respeto de los buenos es enfrentarlos y competir, competir a buen nivel”.

“Como decía Fede, cuando estás en formativas, te gusta cruzarte al más habilidoso y pararlo, mida dos metros o 1.50, porque querés competir y decir ‘Yo puedo contigo; sé que sos el mejor de tu equipo, y yo voy a demostrarte que yo soy el mejor de mi equipo por lo menos defendiendo’. De esa manera, te ganás el respeto, demostrándole al otro que no va a ser un partido fácil”.

Y apuntó sobre su altísima intensidad a la hora de defender: “Yo soy partidario de eso (de hablarle al rival para desenfocarlo), sí de un juego con contacto, de un juego más físico. Siempre estoy en una línea donde capaz que se puede pasar de lo lícito al foul. Podés escuchar pila de gritos desde la tribuna diciendo que fue foul, o de los mismos compañeros o del jugador que tengo enfrente”.

“Pero yo siempre juego al límite e intento no hacer foul, intento ser lo más limpio posible y nunca busco bajarle la mano al rival. Siempre intento ser lo más legal posible jugando al límite, porque es la forma que intento de jugar. Y los jueces también me delimitan el juego, hay veces que están más exigentes, entonces me permiten menos contacto y yo me tengo que adaptar a ellos”.

La particular forma para explicar y evaluar su rendimiento

Prieto evalúa su partido del uno al diez, con un máximo de cinco puntos para su labor defensiva y otros cinco para su trabajo en ataque.

“Eso es todos los partidos. Sé que esos puntos de defensa de los que hablo siempre no faltan, pero no faltan por la energía. Porque si yo estoy desganado o sin energía, no puedo jugar al básquetbol. Si no tengo ganas de ir a practicar, si no disfruto… No tendría que hacerlo, porque yo lo hago por eso, por el disfrute, por los compañeros, por la competencia, por el respeto… Todo eso lo he ganado con las ganas, yendo todos los días de mañana a tirar con ganas”.

“Como que esos cinco puntos de defensa dependen de mí, y no me voy a quedar con esos cinco puntos de ofensiva porque sé que a mí no me quieren por eso. A mí me quieren porque puedo darte todo en defensa. Intento explicar que esos cinco puntos en defensa y esos cinco puntos de ataque conforman el partido completo, y que esos cinco puntos de defensa yo siempre los puedo dar porque dependen de las ganas, y de esos puntos de ofensiva a veces puedo dar tres, a veces doy cero. Hubo un clásico que hice cero puntos y lo ganamos, y jugué más de 20 minutos; sé que no me quieren porque meto diez puntos por partido, sé que me quieren porque defiendo al mejor e intento ayudar al equipo desde esa forma”.

Claro que Prieto trabaja para mejorar esos cinco puntos de ofensiva, ‘para dar ese plus y para que el equipo diga el Pato nos puede dar esto, y también nos puede dar esto otro’.

Lo que no es tan evidente es el desgaste mental, la energía que conlleva la concentración permanente, porque lo más notorio tal vez sea el cansancio a nivel físico.

“Es complicado, y sobre todo a lo largo de la temporada, donde te enfrentás a pila de equipos, a pila de extranjeros diferentes. Estás todo el tiempo pensando quién me toca ahora y qué dice el scouting que tengo que hacer en la cancha. Es todo el tiempo pensando. Toda la liga, pensando. Teniendo una carga mental, sin poder desconcentrarme. Tenés que tener pocos deslices porque el que tiene más errores pierde”.

Su alejamiento del fútbol: “Los padres le ponían mucha presión al niño en una etapa donde tiene que disfrutar”

Al Pato siempre le gustó el deporte, pero el básquetbol no fue lo primero.

Yo arranqué jugando al fútbol, jugué en Nacional también. Y luego por el ambiente y desinterés de mi parte, me fui. Yo iba a la escuela 88 y tenía un par de amigos que venían al básquetbol de Nacional porque quedaba cerca, yo era de La Comercial y me dijeron para venir, para hacer un deporte nuevo, y vine con ellos. Vine por mis amigos. Luego el técnico, que era Pablo García, vio un avance muy rápido de mi parte. Venía porque tenía amigos y al mismo tiempo le había agarrado un gusto a que aprendía rápido también”.

Lo que no le gustó del ambiente del fútbol infantil fue la presión externa, ejercida principalmente por padres y madres para que sus hijos, niños apenas, sientan la obligación de ganar.

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Patricio Prieto: "Arranqué jugando al fútbol, pero por el ambiente me fui"

El escolta de Nacional comentó las diferencias que observa entre el fútbol y el básquetbol infantil.

“Al menos cuando yo estaba, los padres le ponían mucha presión al niño en una etapa donde tiene que disfrutar. O se le ponía una carga de que el chiquilín tenía que llegar a tal lugar porque si no, no sacaba a la familia adelante. Yo tenía la suerte de que mis padres me mandaban para que yo disfrutara de la niñez, del deporte, del moverme, pero tenía esos compañeros a los que se les complicaba. Me acuerdo de un compañero en especial que andaba volando, y en los clásicos el padre le decía que tenía que jugar bien, lo presionaba y el chiquilín desaparecía. Yo tuve la suerte de verlo, pero no de vivirlo. Y como veía eso, y como no había un grupo formado ni tenía amigos amigos, no lo disfrutaba”.

Un domingo, Patricio tenía un cumpleaños y un partido de fútbol, y le dijo a sus padres que prefería ir al cumpleaños, y entonces papá y mamá comprendieron y, como siempre, lo acompañaron.

El Pato fue creciendo y, a diferencia de lo que erróneamente se pueda suponer por su vivencia en el fútbol, alimentando su espíritu competitivo.

“Yo siempre fui muy competitivo, a cualquier juego, hasta en juegos de mesa. Pero me di cuenta igual que el básquetbol, por lo menos actualmente, no está futbolizado en el ambiente de hinchada en formativas y eso es muy beneficioso para el niño. Porque crece en un ambiente donde es puro disfrute. Obviamente ganás, perdés, aprendés, que es lo que tenés que hacer en esa etapa. El ambiente del fútbol es más competencia desde chiquitos, y eso no sé qué tanto ayuda al niño”.

No es que Patricio quiso escaparse siendo niño de la presión o del querer ganar constantemente que observó en los gritos de los padres en el fútbol infantil. Era empatía y compañerismo; valores que no sólo no se contraponen con la competitividad, sino que le permitieron con 22 años ser uno de los líderes del Nacional campeón de la LUBB y de la Liga Sudamericana en la temporada 2024/2025.