HOUSTON -- Las calles de Houston parecían tan festivas este lunes, que parecía fin de semana.
Y para nada tenía que ver el tradicional Día de Apertura de las Grandes Ligas, ya que los Houston Astros fueron plantados por el clima en ciudad de New York.
Todo se trataba del Final Four; desde muchas horas antes de que se conociera al nuevo campeón nacional del basquetbol colegial varonil.
Cientos, miles de aficionados de Villanova y North Carolina, diambulaban por las calles en el principal cuadro de la ciudad, en el tradicional área del centro comercial Gallería y por muchas partes más vestidos con los colores de sus universidades. Otros tantos de los seguidores del basquetbol estudiantil eran los decepcionados que fueron eliminados el sábado pasado en las semifinales, como fue el caso de las universidades de Syracuse y Oklahoma.
Incluso en el estadio aún se podían ver algunos despistados con el color guinda de los Sooners o el Naranja de Syracuse, que compraron sus boletos para el partido de campeonato con el pleno optimismo de que sus equipos llegarían. Pero no fue así.
Este lunes fue todo color azul, de Villanova y North Carolina.
“Estaba completamente convencido de que íbamos a llegar al juego de campeonato”, dijo al llegar al estadio Albert Orozco, un aficionado méxico-americano, ex alumno de la Universidad de Oklahoma. “Vivo aquí en Houston y compré mis boletos hace tiempo”.
La venta de boletos en el mercado secundario este lunes en Houston era de al menos 60 dólares en las esquinas más lejanas de la duela instalada sobre el campo de juego del estadio de los Texans de la NFL.
El sábado 75,505 personas pagaron boleto para las semifinales. Y el lunes parecía desde temprano que la situación sería similar en la mega arena de basquetbol colegial.
“Sé que si los hubiera vendido, hubiera ganado dinero”, agregó Orozco en referencia a sus boletos. “La reventa está muy costosa. Pero es una de esas oportunidades de ver un partido que a lo mejor no podré ver nunca más”.
En centros comerciales con mercancía alusiva al Final Four, las tiendas estaban a reventar, como si todo fuera gratis, incluido desde Galleria o hasta las recién instaladas locaciones en un pequeño comercio frente al estadio.
Los festejos previos, desde el Centro de Convenciones principal de Houston, apenas a unos metros de la arena del Toyota Center, la casa de los Rockets, hasta los estacionamientos del NRG Stadium vivían desde muy temprano la pasión. Es un hecho que Houston organizó y aprovechó su Final Four al máximo.
De acuerdo a cifras del Comité Organizador, Houston esperaba una derrama económica por el Final Four de alrededor de los 320 millones de dólares.
“La ciudad de Houston, los aficionados, la NCAA, todos cumplieron y nos hicieron sentir cómodos al máximo”, dijo el jugador de último año de elegibilidad de Villanova Ryan Arcidiacono. “Como Senior, esta es la manera en que sueñas que sea tu último partido, jugando el campeonato nacional en el Final Four, en un estadio como este”.
